Cuando empecé en 2008 a bloguear sobre interpretación apenas había información en la red interesante para actores y actrices.
Mientras que el sector del marketing o de la maternidad tiene comunidades muy activas y extendidas, en este sentido nuestra profesión se resiste a aprovechar y explotar su vertiente 2.0 -que la tiene- aunque poco a poco va habiendo movimiento que se suma a l@s que fuimos pioner@s…
En este mes he leído varios artículos y posts que pueden ser interesantes para los seguidores de este rincón dedicado al oficio de actuar.
[Tweet «Lecturas interesantes para actores y actrices: varios artículos encontrados en el escenario 2.0»]
Mucha gente moriría antes que decir de dónde saca información interesante o sin ir más lejos compartir que pasan por este blog a ‘inspirarse’ con lo que llevo escribiendo tantos años aquí-afortunadamente hay también de los que sí–no comulgo con esa actitud querid@s ‘compañeros del sentir’ así que para vosotr@s, comparto hoy:
Cuando hace 12 años comencé mi formación en Arte Dramático -en Madrid y en serio, pues había hecho seminarios en Valencia sin intención titiritera, solo por entender el proceso creador de los actores– el panorama era muy pero que muy distinto al de ahora.
A saber: tres o cuatro escuelas conocidas, de formación exclusivamente escénica, con alguien al frente que sentaba cátedra, de las de ‘sufrir’ mucho -no me gusta el término pero para que tod@s nos entendamos rápidamente- que clasificaban a los aspirantes en una corriente u otra… Eras de «éste o de aquella…» etc
Para ser actor o actriz
Hoy día la capital está atomizada en decenas de escuelas, de métodos, de profesores que multiplican exponencialmente la posibilidades de formarse… y de acertar o equivocarse también.
Para ser actor ¿qué hago? Éste no es un post sobre aconsejarte cómo encontrar escuela, qué formación elegir, con cuál quedarse… porque afortunadamente hoy día ya puedes probar y cambiar cuanto quieras.
Unas no excluyen a las otras, todas te enseñan, todas te dan herramientas, puedes combinar conocimientos, técnicas, sensaciones y sentimientos… y todos estarán bien si así lo sientes. No dejes que te digan lo contrario.
Las técnicas no son compartimentos estancos, teniendo que aplicarlas sí o sí a todo: hay secuencias que precisarán Stanislavsky y otras no, hay momentos del personaje para ser intensos y otras para, siempre siendo honestos, ir más ligeros de equipaje.
Ayer escuchaba en un documental sobre el (salvaje) Nick Nolte que una de sus amigas cercanas hacía una definición de nuestro trabajo que me gustó:
Interpretar es como un velo… tú decides lo que quieres mostrar
Cuando hablas con otros compañer@s suele haber un lugar común: entrenar en determinadas técnicas puede hacerse un camino duro, hay que apostar fuerte y entregar mucho de un@ mismo, conforme pasan los días asistir a clase se hace cuesta arriba… much@s llegan a abandonar.
He encontrado mi propia manera de encajar ambas vertientes de entender la actuación, porque ni en todo tienes que ‘sufrir como una madre griega’ ni en las ocasiones que lo requiere debes huir del desafío interior al que te enfrente la separata/secuencia/casting que te está pidiendo implicación.
Como ese ‘velo’ de más arriba, que debes saber manejar como actor/actriz, muestra una parte de ti, la que tú dejes ver.
Decide.
Decidir duele, ya sé, pero nadie dijo que fuese a ser fácil.
Cuando estás trabajando/rodando es el regalo que le haces a tu personaje.
No tengas miedo, pues lo más íntimo puede quedar para ti: le ofreces los signos externos de tu yo frágil pero nadie tiene por qué destapar de dónde viene esa verdad (…ese llanto, ese miedo, esa fragilidad).
[Tweet «Conocerse y ofrecerse, dos claves para mí en interpretación… «]
Tampoco es incompatible -más bien se complementan- la formación grupal con otros tipos de entrenamiento o asesoramiento individual.
La experiencia de las energías que mueve un grupo son a veces difíciles de explicar cuando las sinergías crean un colectivo que se sincroniza bien (no es fácil, yo he pasado por mucha formación y son escasos… pero mágicos).
También es verdad que ahí se necesita una buena guía. Siempre he pensado que para dirigir un ‘grupo/aula de entrenamiento/equipo‘ hay que tener una gran psicología, sensibilidad, sentido común e interior equilibrado… El sentido del humor, además, siempre denota inteligencia. No se hace respetar quien quiere sino… quien puede.
Elegir.
Esa es, en fin, una de las asignaturas de todo eterno estudiante de interpretación…
¿cómo no podía ser eterna la condición de comenzar de cero en cada personaje… de estar de por vida en tránsito?
Hace 11 años empezó oficialmente mi bagaje por escuelas de interpretación de la capital (aún en provincias, recién licenciada, había hecho un curso con Paul Weibel en la valenciana Sala Escalante).
‘Vivir el momento’ con Paul
Ya en Madrid, en 2003, hice el seminario de verano de la escuela de Cristina Rota y en septiembre empecé el curso regular de entrenamiento teatral. Me pagaba aquellas clases trabajando por las mañanas en la recepción de una empresa.
Entraba tan temprano para poder asistir por la tarde a clase que podía sentarme en el metro, no digo más. Los 45 min. de trayecto…
El profesor que más me impactó en mi paso por allí fue Jorge Kleiman, asignatura de ‘Cuerpo’, pero ésta es un post sobre formación audiovisual, ya hablaré en otra ocasión de él…
La primera vez: una respuesta clave
Fue en 2006 cuando hice mi primer curso de interpretación ante la cámara, aunque fue mucho antes cuando la primera clave de interpretación audiovisual me fue ‘revelada’…
Mi profesor de realización de5º de carrera introdujo a final de curso un seminario sobre dirección de actores y, sin saberlo todavía, me dio una de las pautas más importantes que todo intérprete debe plantearse frente a un primer plano…
El primer día nos puso un fragmento en que se veía a Paul Newman (casi ná) sentado en una típica mesa de una típica cafetería norteamericana. Aparentemente sin hacer nada.
Aparentemente.
Nos preguntó qué estaba haciendo el actor en este plano.
La respuesta más típica y tópica fue: nada.
Y nos blandió en las narices una evidente, interesante, reveladora solución…
¡Pensar!
No puedo asegurarlo pero creo que era de Twilight (títulada en España ‘Al caer el sol’, 1998).
Todavía me acompaña aquella visión del Newman maduro, llevando con honor sus arrugas, su bigote canoso, regalando una demostración magistral no de ‘estar sentado simplemente haciendo… nada’ sino de lo que todo actor o actriz debería estar ofreciendo cuando no tiene monólogo/réplica/texto/frase súper ocurrente -vía guionista- con la que lucirse…
Hilo de pensamiento, basado en análisis de personaje (también es verdad que alguna vez me ha confesado un actor/actriz que estaba pensando en la lista de la compra y funcionaba; eso dependerá claro está del tipo de secuencia, pero pensar al fin y al cabo ¡PIENSEN por dios!).
Siempre he creído que una de las cosas que nos diferencia de otras industrias más ‘boyantes’ es que ponen mucho pero que mucho cuidado en que quien salga en plano sepa hacer lo mínimo que hay que hacer.
De hecho he visto más figurantes con hilo de pensamiento en sus pelis que en ocasiones personajes importantes en las tramas de aquí. Lo siento: así lo pienso y así lo he comprobado.
Adoro mi industria y lucharé por ella cuanto haga falta, pero eso pasa por un poco de autocrítica, que nunca viene mal.
Escuchando… esencial también
La segunda vez: la maestra
Íbamos ya por 2006 ¿no?
Mis pasos se cruzan con Eva Lesmes (IMDb) cuando no tenía todavía su propia escuela. Del curso que hago con ella salgo tan maravillada que repito, esta vez ya, en su Central de Cine.
Puede que llevara ventaja al ser la primera que me daba claves de actuar para audiovisual, no digo que no, pero fue tal la cantidad y calidad de consejos, la bibliografía que puso a mi alcance (ese ‘Actuando para el cine’ de Michael Cane entre otros…) que creo que le debo el calificativo de maestra.
Ella, que para mí posee una capacidad pedagógica indiscutible -positiva, sin sufrimiento, con criterio- me transmitió cosas fundamentales, base de lo que soy capaz de hacer frente a un objetivo (sea esto mejor o peor, eso que lo juzgue el respetable), de una forma tan respetuosa, alegre (qué risa más franca cuando algo en comedia le hacía gracia…) tan entusiasta que me dejó enamorada (…se nota, vale).
Años después volví para la entrevista del master que ofertan y fue tan honesta -nótese que podía perder dinero con ello- de decirme que me veía para cursos ya profesionales y no para el temario del master… Que debía empezar a volar… Ya no sólo es que como profesora sepa absolutamente de lo que habla sino que como persona destiló honradez, chapeau.
La tercera vez: el escocés
Scott Cleverdon, profesor durante mi paso por la escuelas de entrenamiento frente a cámara fundación firstteam.
Sé que a much@s les puede llevar hasta allí Assumpta por su innegable trayectoria, su faceta internacional, su experiencia y su saber hacer demostrado en tantos y tantos títulos.
Pero yo debo ser sincera, la persona que más me marcó y enseñó durante el año escolar que pasé allí fue el co-fundador, escocés para más señas (IMDb).
Me enseñó con gran sentido del humor no solo teoría y técnica sobre interpretar (recuerdo especialmente su clave para mostrar la diferencia entre mirar y ver cuando estás en plano y el cómo tomar una marca de posición cuando ni puedes mirar al suelo o éste se ve en plano, ni tienes muebles o nada alrededor que te pueda servir de referencia… y funciona 😉
También me enseñó cosas desde sus múltiples facetas creativas (‘el viaje del héroe’, por ejemplo, como guionista… mucho más que el profesor de guión que por entonces… pasaba por allí).
Franco, inteligente y preciso, algo nada desdeñable en alguien que tiene como labor… enseñar.
P.S. 1: Por si había alguna duda, esta NO es una entrada patrocinada, nada me llevo de ninguna escuela de las nombradas aquí… salvo lo vivido y aprendido en cada una de ellas, que fue mucho.
Recuerdo el momento: leí el correo en que me confirmaban que había sido elegida para participar en un taller de dirección de actores en el que Jaime (IMDb) transmitiría su experiencia a alumnos de la Escuela de Cine de Madrid (ECAM).
No diré euforia pero sí ilusión.
La Dirección de actores con Chávarri
Cuando se tiene en la cabeza lo que todo el mundo conoce sobre Chávarri -(Wikipedia)- qué menos que la ilusión por ‘volver al ruedo’ a compartir unas semanas de trabajo actoral, entrenamiento… pero sobre todo análisis de texto.
Sí, porque lo que me encontré fue una mente clara para, en poco más de 20 segundos, desglosar la dramaturgia de una escena dándole interés, calado, juego, tensión y clímax.
Sin haberla visto nunca antes.
Le presentaban una secuencia y él, de forma inmediata, daba unas directrices para hacerla interesante dejando la propuesta lejos de un resultado evidente.
Elegí para mi primer pase la secuencia de una serie nacional con la que me convocaron una vez a su casting.
JAIME
¿Qué secuencia has elegido?
YO
(…)
Dudé un momento, pero no por no estar segura de mi elección sino porque sabía que se produciría un sordo murmullo, esa ligerísima pero palpable tensión de cuando la gente no considera tu texto propuesto ‘a la altura’.
Porque claro, hay que ir de muy guay y muy cultureta y elegir cosas que te hagan quedar como el gran cinéfil@ que eres… y mostrar que sabes de ‘esto del filmar’ interpretando a la Streep, a Brando, a Robert de Niro…
Esos suspiros y miradas soslayadas de cuando la gente tiene prejuicios. Creo que darse se dieron.
Fue, no entre los compañer@s actores (no es corporativismo, es que estamos más bregados en eso de experimentar sin creernos la monda), sino entre los aspirantes a director/a… ¿Quién no ha sido condescendiente y/o petulante en sus años de estudiante (…ah! no, de ‘profesional en formación’)? La primera yo, pero esa es otra historia…
Por parte de Jaime no.
De hecho, cuando acabó el primer pase, una de las primeras cosas que dijo era que el texto estaba perfectamente elegido*: una escena entre dos fuerzas en la que una ostentaba claramente el poder, había tensión y enfrentamiento. Y al final ganaba un personaje sobre el otro jugando la baza de ejercer ese poder.
En definitiva que era, salvando las distancias, parecida a las construidas sobre la mafia en ‘El Padrino‘ (¡toma Brando, toma De Niro!… perdón): un pulso entre dueña de burdel y ‘señorita de moral desviada‘ subalterna.
JAIME
¿Cuál es el texto?
YO
Una escena de… ‘Sin tetas no hay paraíso‘.
No sé quien sería el guionista (de hecho seguramente serían dos: un escaletista que la armó y otro dialoguista que ‘la vistió’, gracias maj@s) pero que sepan que allí, entonces, nos fue muy útil, nos enseñó muchas cosas… y no sólo sobre interpretación.
Claves que destaco de lo que opina Jaime Chávarri
El problema de la dirección de actores es que se quiere hilar muy fino y bordar cada frase en momentos en que los personajes son todavía ‘muñecos’, todavía no están vivos, cuando los actores todavía no están entregados a la escena. En cuanto estén entendiendo qué les pasa a ‘esos dos seres que se encuentran’ les podremos meter lo que pretendemos.
Si tienes oficio (cumplido que a mí me regaló… «-Si no lo dices revientas, maja«) en 2-3 minutos tienes las herramientas que necesitas para hacer lo que te piden.
En las escenas, si no te dejas afectar por el otro, si sólo estás encerrado en lo tuyo, todo se deshilacha.
La energía no va por frases, sino por situaciones. La mantienes hasta que algo pasa y la hace subir o bajar.
Si la escena es muy complicada ir a favor de texto siempre ayudará, aunque los personajes mienten más que hablan no te metas en trampas.
Hay muchas verdades… hay que elegir una y trabajar.
En un taller no interesa la Narrativa sino el Análisis: da igual la escena informando en su contexto de serie/peli/etc. Lo que importa es qué le pasa a un personaje A y a un personaje B y el trabajo con la curva de dos actores. Así que, para escenas aisladas, desentrañar los ‘primarios’ de la situación dramática. Algo exprés: ¡los miedos de los personajes!
En Dramaturgia, parámetro de «tragedia griega» significa que, en cualquier época, en cualquier parte del mundo, es entendible y reconocible (conflicto madre e hijo, etc).
Y algo divertido… el Plano mueble-bar: si hay alguna parte del texto que se le resiste a algún actor/actriz o no le sale como tú quieres ¡hala! a servir una copa… de espaldas.
A un ‘tallercito’ para entrenar en mentir profesionalmente creo que no se le debería pedir más.
* No sé si él notó aquella casi imperceptible sensación mía de no estar segura de si decir de dónde provenía la escena… Puede que lograra intuirlo y me quisiera brindar seguridad (algo que todo director -o aspirante- debe hacer como buen entendedor de la psicología humana) con sus palabras reconociendo como acertada la elección. Quizás…
[ACTUALIZACIÓN: He vuelto a este taller de la Escuela de Cine de Madrid cinco años después… Obviamente en ese periodo he crecido, evolucionado, trabajado más -por ejemplo en El Olivo de Icíar Bollaín- o descubierto otros maestros -como Lima- y mi visión no podría ser la misma ni aunque quisiera. Esta vez no he podido dejar de percibir la diferencia entre aquellos directores que conocen el ‘oficio íntimo’ de los actores o quien no lo ha experimentado nunca… En el primer caso siempre comprenderá que la base de la interpretación libre, comprometida, expuesta y ‘desde dentro’ se basa en esa relajación que a la vez se cimenta en la confianza… Si alguien en vez de acompañarte pone, el foco de la persona que está trabajando con sus emociones, en lugares equivocados o con comentarios… no malintencionados pero quizás tampoco pertinentes… esos ‘seres frágiles’ que son los actores darían, seguro, mucho más de sí. Recordando lo ya citado más arriba:
El problema de la dirección de actores es que se quiere hilar muy fino y bordar cada frase en momentos en que los personajes son todavía ‘muñecos’, todavía no están vivos, cuando los actores todavía no están entregados a la escena.