Categoría: 03 ·Técnica Actoral

  • Andrés Lima, cualidad: dirigir actores

    Andrés es un ser rotundo: habla, abraza, ríe, susurra o grita con la misma honestidad que demanda a quien tiene enfrente.

    Dice no tener la clave de ‘quién actúa bien o mal‘ pero sí de saber si lo que está viendo es VERDAD, no porque sea más listo que nadie sino porque la experiencia es un grado y confiesa humildemente que ‘simplemente está entrenado en ello’.

    Un curso.

    Cinco días.

    Catorce seres humanos que se ponen en sus manos.

    Curso con Andrés Lima La cualidad ainafilms blog de actores

    Un@s compañeros a los que agradezco ese espacio de experimentación, de cambio, de ‘coro’, de baile, de risas, de lágrimas, de silencios… de compartir, en fin, humanidad.

    Y la crónica de un viaje de horizonte incierto -por varias razones para mí- ya aquí, es ésta…

    Andrés Lima, el hombre que susurraba a los actores

    Lima te pide tener el valor de enfrentarte a lo que demande de ti el texto: te lo exige, sí, pero no te deja sol@, te acompaña…

    Aclaro desde ya que se inspira en el método Stanislavsky, del que much@s compañer@s huyen -conscientemente o no, cada un@ que lo reflexione- con todo lo que conlleva pero sin nada de las enrevesadas praxis con que me he encontrado en mis (¿¡ya 12!?) años de formación.

    Te permite presentarle lo que quieras pero siempre que sea concreto, claro, presente y de verdad. Si no, no tiene sentido dedicar tu vida a ser actor o actriz: haber elegido otra profesión (jjjj haber montado un puesto de fruta, dice) porque aquí se te exige conexión, ser valiente, explorar, desarrollar, arriesgar… ComproMeterte.

    Porque así acompañas al personaje en su viaje:

    El recuerdo es la herramienta para el compromiso, no para la interpretación: conservar la esencia y ofrecerla al papel.

    Y contaba cómo le escuchó a Strasberg esta gran verdad cuando hizo un taller con él, hace ya… ejem… ‘algunos añitos’:

    [Tweet «‘El escenario, mal sitio para buscar esconderse’ Strasberg«]

    Da una importancia al grupo que, a mí, me apasiona. A veces divaga -¿quién no?- pero siempre surgían anécdotas divertidas, teatrales o pertinentes como la de que Vittorio Gassman decía que el actor/actriz debía ser como un vaso vacío. Andrés invita a que ‘cada un@ tiene que ser consciente de qué tipo de recipiente es‘…

    Nada más y nada menos, algo que te puede llevar toda una vida.

    Le agradezco la generosidad de regalarme dos alabanzas a mi trabajo… frases de este multipremiado director que no reproduzco porque no hace falta: vuelvan o no a convocarme/contratarme/pedirme jugar a ser y estar en otras realidades… él lo sabe y yo lo sé, me basta. Lo que decida el mercado no está a mi alcance…

    Somos seres frágiles, sí, en un mundo de convenciones… pero cuando inviertes tu tiempo en ser un poco más libre y con un maestro que se gana el calificativo (poniéndose a sí mismo para ejemplificar errores, sin ego) de regreso vuelve alguien que sabe que ha merecido la pena el viaje.

    Andrés Lima curso en ainafilms blog de actores
    El observador, observado… Me gusta hacer fotos cuando no saben que estás mirando.

    No se hace respetar quien quiere, sino quien puede.

    Ser o no ser, esa… ha sido… y será la cuestión.

    Decidir.

    GRACIAS, Andrés.

  • Conocerse y ofrecerse

    Corría 2003.

    Cuando hace 12 años comencé mi formación en Arte Dramático -en Madrid y en serio, pues había hecho seminarios en Valencia sin intención titiritera, solo por entender el proceso creador de los actores– el panorama era muy pero que muy distinto al de ahora.

    A saber: tres o cuatro escuelas conocidas, de formación exclusivamente escénica, con alguien al frente que sentaba cátedra, de las de ‘sufrir’ mucho -no me gusta el término pero para que tod@s nos entendamos rápidamente- que clasificaban a los aspirantes en una corriente u otra… Eras de «éste o de aquella…» etc

    Para ser actor o actriz

    Hoy día la capital está atomizada en decenas de escuelas, de métodos, de profesores que multiplican exponencialmente la posibilidades de formarse… y de acertar o equivocarse también.

    Para ser actor ¿qué hago? Éste no es un post sobre aconsejarte cómo encontrar escuela, qué formación elegir, con cuál quedarse… porque afortunadamente hoy día ya puedes probar y cambiar cuanto quieras.

    Unas no excluyen a las otras, todas te enseñan, todas te dan herramientas, puedes combinar conocimientos, técnicas, sensaciones y sentimientos… y todos estarán bien si así lo sientes. No dejes que te digan lo contrario.

    Las técnicas no son compartimentos estancos, teniendo que aplicarlas sí o sí a todo: hay secuencias que precisarán Stanislavsky y otras no, hay momentos del personaje para ser intensos y otras para, siempre siendo honestos, ir más ligeros de equipaje.

    Ayer escuchaba en un documental sobre el (salvaje) Nick Nolte que una de sus amigas cercanas hacía una definición de nuestro trabajo que me gustó:

    Interpretar es como un velo… tú decides lo que quieres mostrar

    Cuando hablas con otros compañer@s suele haber un lugar común: entrenar en determinadas técnicas puede hacerse un camino duro, hay que apostar fuerte y entregar mucho de un@ mismo, conforme pasan los días asistir a clase se hace cuesta arriba… much@s llegan a abandonar.

    Esto no va de ser el/la mejor 

    Esto va de ser auténtico.

    He encontrado mi propia manera de encajar ambas vertientes de entender la actuación, porque ni en todo tienes que ‘sufrir como una madre griega’ ni en las ocasiones que lo requiere debes huir del desafío interior al que te enfrente la separata/secuencia/casting que te está pidiendo implicación.

    Como ese ‘velo’ de más arriba, que debes saber manejar como actor/actriz, muestra una parte de ti, la que tú dejes ver.

    Decide.

    Decidir duele, ya sé, pero nadie dijo que fuese a ser fácil.

    Cuando estás trabajando/rodando es el regalo que le haces a tu personaje.

    No tengas miedo, pues lo más íntimo puede quedar para ti: le ofreces los signos externos de tu yo frágil pero nadie tiene por qué destapar de dónde viene esa verdad (…ese llanto, ese miedo, esa fragilidad).

    [Tweet «Conocerse y ofrecerse, dos claves para mí en interpretación… «]

    Tampoco es incompatible -más bien se complementan- la formación grupal con otros tipos de entrenamiento o asesoramiento individual.

    La experiencia de las energías que mueve un grupo son a veces difíciles de explicar cuando las sinergías crean un colectivo que se sincroniza bien (no es fácil, yo he pasado por mucha formación y son escasos… pero mágicos).

    También es verdad que ahí se necesita una buena guía. Siempre he pensado que para dirigir un ‘grupo/aula de entrenamiento/equipo‘ hay que tener una gran psicología, sensibilidad, sentido común e interior equilibrado… El sentido del humor, además, siempre denota inteligencia. No se hace respetar quien quiere sino… quien puede.

    Elegir.

    Esa es, en fin, una de las asignaturas de todo eterno estudiante de interpretación…

    ¿cómo no podía ser eterna la condición de comenzar de cero en cada personaje… de estar de por vida en tránsito?

  • Javier Gutierrez, trío de ases

    Javier Gutiérrez no es el único protagonista de este post.

    Viene a cerrar una inesperada trilogía que no sabía que completaría de este modo: habiendo tenido, a medio metro, la impresionante forma de interpretar que tienen los grandes (al menos los que yo considero grandes, que admito que puede ser particular y no coincidir con… modas actuales).

    Yo no admiro al compañero por salir en serie de prime time televisivo.

    Ni tampoco por su feroz ristra de galardones coronados con una concha plateada y una cabeza goyesca. Merecidísimos, tal cual.

    Yo traigo hoy aquí una forma de ser y estar, de crear en plano, que pasa por que su personaje se ofrece con la naturalidad de quien hace que respirar, manipular objetos, llevar a cabo acciones y reaccionar momento a momento, a TODO, fluya de forma brutal. Tal cual.

    Cuando escribí sobre dos maestros como López Vázquez y después sobre Landa todavía no intuía que este trío de ases vendría a coronarlo alguien que en recientes entrevistas ponía precisamente a los anteriores como referentes y en concreto a Alfredo para encarar su personaje aislado, atormentado, aunque nunca mínimo…

    Los ojos tristes de Javier Gutiérrez

    Se resalta a veces precisamente, de este trío de cracks, que son bajitos… pero yo les veo grandes. Les miro alzando la mirada y, si en los posts dedicados a los anteriores me lamentaba de que ya nunca podría dar la réplica a semejantes ojos como los de ‘Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un exclavo, un siervo‘ ni a los de aquel catetillo a babor que fue ‘El crack‘,  voy a guardar donde guardo los tesoros de esta profesión haber mirado en dos secuencias a los ojos de Javier.

    Quizás sea solo mi impresión pero a mí me pareció que en la mirada tenía un poso triste (si repaso algunos de sus personajes -cómo olvidar su Woyzeck que contemplé en 4ª fila, donde se ve el sudor, las lágrimas, la baba, la humanidad- ahora me reafirmo en que los veo).

    Soy observadora, me gusta mirar cuando la gente no sabe que la observas y me pareció ver que arrastraba el poso de cansancio de un ritmo que el éxito a veces impone (grabaciones televisivas, trabajos encadenados, viajes, lejanías, timidez o cierto desencanto con aspectos de la profesión que le hacen blindarse para resistir)…

    Quizás simplemente los poco poéticos estragos de la alergia, sin más, quizás…

    Él dice que es ‘responsable y muy exigente‘, no se me ocurre mejor equipaje para un compañero de viaje -aunque haya sido breve, sí, no me olvido que fueron 4 sesiones- pero ha sido reconfortante comprobar que los sueños se cumplen… Y los viajes a ninguna parte no siempre paran en andenes tristes, a veces los titiriteros y sus maletas que portan repletas de sueños son inmensos.

    Hay que reivindicar lo nuestro, me encanta la ‘escuela española’, sé que hay much@s muy grandes fuera, pero tenemos suficientes antecesores/as que han demostrado que estamos a la altura de cualquiera y a seguir luchando porque el futuro tenga muchos más.

    Toca despedirse. No pienso poner un punto al final, voy a poner puntos suspensivos, para que Gutiérrez nos dure mucho tiempo, mucho…

    *A pesar de que los protagonistas de este post son 3 no puedo dejar de nombrar a los geniales compañeros que han compartido secuencias conmigo en estos días, que como una piña hemos vivido, reído, comido, llorado y ‘entrenado en acciones físicas de impacto’ como Cris Blanco, Carme Pla, Miguel Ángel Aladrén, Juanma Lara… Plas plas plas plas… Tal cual.
  • Humildad

    Un@ sabe cuándo no está jugando de verdad.

    Si ya llevas un tiempo en esto, lo sabes.

    Y lo más peligroso es cuando llegas a creer que ya estás de vuelta de ‘eso‘ (de lo que quiera que te estén pidiendo en la secuencia, el ensayo, el entrenamiento…).

    No te entregues a esa tentación o estás perdid@.

    De ahí a la vanidad de creer que ya mereces algo más -todo en realidad- hay muy poco… Peligroso.

    Piensas «yo ya soy esto o lo otro, a mí ya me piden otras cosas» y llegará un día que vendrá una secuencia que te exija justo eso a que das tan poca importancia y no estarás.

    [Tweet «Jugar es el todo, no la parte»]

    La cura para (casi) todo en interpretación es la humildad

    • Humildad para saber que eres vulnerable… y mostrarlo.
    • Humildad para reconocer que no siempre vas a poder ganar… y que de perder se aprende mucho más.
    • Humildad para encajar que tu sitio no esté siendo la primera fila, la butaca cero, ni el camerino 1 (y si ha de llegar, ya llegará…)

    La posibilidad de mostrar lo que verdaderamente eres pasa por la humildad 😉 Y que te den trabajo para demostrarlo, claro.

    Suerte, titiriter@, tal y como se plantea el sector en presente y futuro, la vas a necesitar.

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  • Un tiempo fuiste el mayor artista del mundo… ¿te acuerdas?

    ¿Sabes lo que paraliza?

    El miedo a que sepan quién eres… En el sentido más amplio del término: tus miserias también.

    Cuando no quieres impresionar a nadie tienes una seguridad aplastante.

    No me refiero a una actitud prepotente sino rebosante de templanza, cercana.

    Uno es verdaderamente libre cuando deja de sentir vergüenza de sí mismo

    Nietzsche

    Tres miedos que acechan a los actores

    ‘Estar en activo’ para referirse sólo a cuando estás contratado -y cobras- será común para otras profesiones pero no para la de la interpretación.

    Los actores cuando no estamos cobrando normalmente estamos pagando: entrenando, formándonos, acudiendo a talleres, seminarios, conferencias, leyendo reseñas, libros… ¿quizás un blog?… para seguir con el engranaje a punto.

    Estamos permanentemente luchando contra el miedo… ¿a quedar rezagados, a quedar oxidados?… y a no dar la talla…

    Miedos que tarde o temprano, en algún momento, asaltan a aquell@s que se dedican al fino arte del ‘engaño’:

    1. Miedo a ese gran y continuo proceso de selección (y el NO) de los castings
    2. Miedo a olvidar tu texto/réplica/separata
    3. Miedo a no estar a la altura de lo que pide el guión cuando, finalmente, consigues volver a estar en activo…

    Trabaja tus miedos

    Cita para afrontar los miedos frente al público

    Lejos de querer dar lecciones a nadie lo que sí he comprobado a lo largo de estos 16 años en set y plató (y en esa formación continua en las temporadas de paro 😉 es que hay soluciones para casi todo lo que asalta y socava sin contemplaciones nuestra confianza.

    Esta semana escuchaba a Geraldine Chaplin contar que su padre le insistía:

    [Tweet «»El talento no es nada ¡hay por todas partes! Lo importante es ¡trabaja, trabaja, trabaja!»Charles Chaplin»]

    Pues si lo dice Chaplin, genio y figura… y parte de nuestro noble arte del mentir, yo que te voy a decir…

    Así pues otros tres puntos que quiero enumerar en este post, para poder trabajarlos, por si son de alguna ayuda a la hora de afrontar dichos miedos:

    1. Control de expectativas
    2. Concentración
    3. Acceso a tus emociones

    El control de las expectativas

    He visto con mis propios ojos que en rodaje hay cierta gente que actuando por primera vez (sea recién llegada, sin experiencia, de la edad que sea o porque la producción prefiere no actores para contar la historia) está completamente relajada, sin tensiones, que fluye…

    Luego he visto también, que si se profesionalizan, conforme les van exigiendo algo más que hacer de sí mismos van perdiendo ese ‘don’ pero ¿por qué su primera vez son capaces de asombrar con esa soltura?

    Muy fácil.

    Porque no se han creado expectativas.

    …No pasando por todos esos años de formación implacable y exigente con sus miedos, sus emociones, sus corazas y sus aspiraciones.

    No viviendo la amarga sensación de digerir el rechazo una y otra vez, escalable… y por esferas crecientes de poder (rechazo de un primer filtro de representantes, filtro de directores y directoras de casting, filtro de equipos de producción y, por último en la cumbre, de los que hoy mueven el mercado de la ficción nacional, el filtro por rechazo de directivos de televisión)

    Cuando a uno le importa hasta la extenuación en lo que está involucrado, cuando el rechazo duele en retroceso, cuando de las consecuencias de hacerlo bien o no dependen tu trabajo y el tener continuidad o no… pues eso, qué te voy a contar que no sepas.

    Si hemos aprendido que en cuestión de interpretar la Anticipación de lo que siente/le sucede a tu personaje mata el sentido, el tempo y la estructura narrativa de la secuencia, como intérprete las Expectativas te llenan de nervios, inseguridades, miedos como los citados más arriba, que te vacían de verdad y credibilidad y te llenan de acartonamiento.

    Y no has sido contratado para eso.

    Ellos y ellas tienen la tranquilidad del que no sabe el peso de la responsabilidad. Pues tienes que conseguir eso mismo… pero con el bagaje de todo lo que sí conoces y has vivido en esta profesión hasta hoy.

    Y se puede.

    Te lo aseguro.

    Sigue leyendo.

    Concentración

    Si te concentras te centras. Si te centras, respondes o como escribí hace tiempo:

    Si te sintonizas te calmas, si te calmas te liberas, y si te liberas fluyes

    La concentración es algo que se puede cultivar, además.

    Sin rollos metafísicos, sólo quiero hacer referencia a que la meditación te puede ayudar en ese sentido.

    [Editado: ¿Por qué he cambiado la meditación por el Mindfulness?]

    Es difícil llegar a una meditación profunda, requiere años de práctica si se busca que sea trascendental, pero hay métodos y técnicas sencillas (respiración, focalización, vocalización…) que ayudan mucho.

    No pases por encima de esta cuestión, centrarte en el momento de la verdad en lo que de verdad importa marcará una diferencia en que se te vea en personaje, reaccionando abierto y presente… o preocupado y con rictus crispado por cuestiones que no deben asaltarte justo aquí y ahora.

    Michael Caine, en su libro ‘Actuando para el cine’ explicaba que uno de los trucos infalibles para lograr eliminar el nerviosismo, el temor a equivocarse, en definitiva los miedos que asaltan al intérprete es… preparación, preparación, preparación: estudia, haz análisis de texto, memoriza hasta que lo puedas recitar del derecho y del revés y, en cuestiones más prácticas para evitar nervios por cosas tan tontas como llegar tarde o perderse, planifica cómo llegar al lugar en que te han citado o ponte dos despertadores para levantarte si es preciso para no tener la mente ocupada en cosas que te descentran. Objetivo. Trabajo.

    Si lo dicen Caine y Chaplin pues habrá que currárselo, digo yo…

    Acceso a tus emociones

    Esto depende mucho del punto del camino en que estés, de cuándo y cuánto estés de disponible, de cuantas corazas te hayas quitado a estas alturas, de cuánto del niñ@ que fuiste hayas podido rescatar…

    Pero es el acceso y el control de tus emociones lo que te colocará en la categoría de profesional y te dará confianza cuando esperen ‘esto o aquello’ de ti.

    Sólo puedo volver a encomendarte a tus grietas, a pensar la frase pero decir la emoción… y desearte mucha suerte, querid@ titiritero.

    Que lo puedas seguir siendo muchos años (si es que IVA, fiscalidad y políticas culturales, te dejan).

    Y que nos crucemos, ojalá, alguna vez…

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    photo credit: subcomandanta via photopin cc

  • 3 personas clave en mi formación ante la cámara

    Hace 11 años empezó oficialmente mi bagaje por escuelas de interpretación de la capital (aún en provincias, recién licenciada, había hecho un curso con Paul Weibel en la valenciana Sala Escalante).

    Seminario con Paul Beibel
    ‘Vivir el momento’ con Paul

    Ya en Madrid, en 2003, hice el seminario de verano de la escuela de Cristina Rota y en septiembre empecé el curso regular de entrenamiento teatral. Me pagaba aquellas clases trabajando por las mañanas en la recepción de una empresa.

    Entraba tan temprano para poder asistir por la tarde a clase que podía sentarme en el metro, no digo más. Los 45 min. de trayecto…

    El profesor que más me impactó en mi paso por allí fue Jorge Kleiman, asignatura de ‘Cuerpo’, pero ésta es un post sobre formación audiovisual, ya hablaré en otra ocasión de él…

    La primera vez: una respuesta clave

    Fue en 2006 cuando hice mi primer curso de interpretación ante la cámara, aunque fue mucho antes cuando la primera clave de interpretación audiovisual me fue ‘revelada’…

    Mi profesor de realización de 5º de carrera introdujo a final de curso un seminario sobre dirección de actores y, sin saberlo todavía, me dio una de las pautas más importantes que todo intérprete debe plantearse frente a un primer plano…

    El primer día nos puso un fragmento en que se veía a Paul Newman (casi ná) sentado en una típica mesa de una típica cafetería norteamericana. Aparentemente sin hacer nada.

    Aparentemente.

    Nos preguntó qué estaba haciendo el actor en este plano.

    La respuesta más típica y tópica fue: nada.

    Y nos blandió en las narices una evidente, interesante, reveladora solución…

    ¡Pensar!

    No puedo asegurarlo pero creo que era de Twilight (títulada en España ‘Al caer el sol’, 1998).

    Todavía me acompaña aquella visión del Newman maduro, llevando con honor sus arrugas, su bigote canoso, regalando una demostración magistral no de ‘estar sentado simplemente haciendo… nada’ sino de lo que todo actor o actriz debería estar ofreciendo cuando no tiene monólogo/réplica/texto/frase súper ocurrente -vía guionista- con la que lucirse…

    Hilo de pensamiento, basado en análisis de personaje (también es verdad que alguna vez me ha confesado un actor/actriz que estaba pensando en la lista de la compra y funcionaba; eso dependerá claro está del tipo de secuencia, pero pensar al fin y al cabo ¡PIENSEN por dios!).

    Siempre he creído que una de las cosas que nos diferencia de otras industrias más ‘boyantes’ es que ponen mucho pero que mucho cuidado en que quien salga en plano sepa hacer lo mínimo que hay que hacer.

    De hecho he visto más figurantes con hilo de pensamiento en sus pelis que en ocasiones personajes importantes en las tramas de aquí.  Lo siento: así lo pienso y así lo he comprobado.

    Adoro mi industria y lucharé por ella cuanto haga falta, pero eso pasa por un poco de autocrítica, que nunca viene mal.

    Paul Newman escuchando
    Escuchando… esencial también

    La segunda vez: la maestra

    Íbamos ya por 2006 ¿no?

    Mis pasos se cruzan con Eva Lesmes (IMDb) cuando no tenía todavía su propia escuela. Del curso que hago con ella salgo tan maravillada que repito, esta vez ya, en su Central de Cine.

    Puede que llevara ventaja al ser la primera que me daba claves de actuar para audiovisual, no digo que no, pero fue tal la cantidad y calidad de consejos, la bibliografía que puso a mi alcance (ese ‘Actuando para el cine’ de Michael Cane entre otros…) que creo que le debo el calificativo de maestra.

    Ella, que para mí posee una capacidad pedagógica indiscutible -positiva, sin sufrimiento, con criterio- me transmitió cosas fundamentales, base de lo que soy capaz de hacer frente a un objetivo (sea esto mejor o peor, eso que lo juzgue el respetable), de una forma tan respetuosa, alegre (qué risa más franca cuando algo en comedia le hacía gracia…) tan entusiasta que me dejó enamorada (…se nota, vale).

    talleres-de-cine-central-de-cine

    Años después volví para la entrevista del master que ofertan y fue tan honesta -nótese que podía perder dinero con ello- de decirme que me veía para cursos ya profesionales y no para el temario del master… Que debía empezar a volar… Ya no sólo es que como profesora sepa absolutamente de lo que habla sino que como persona destiló honradez, chapeau.

    La tercera vez: el escocés

    Scott Cleverdon, profesor durante mi paso por la escuelas de entrenamiento frente a cámara fundación firstteam.

    Sé que a much@s les puede llevar hasta allí Assumpta por su innegable trayectoria, su faceta internacional, su experiencia y su saber hacer demostrado en tantos y tantos títulos.

    Pero yo debo ser sincera, la persona que más me marcó y enseñó durante el año escolar que pasé allí fue el co-fundador, escocés para más señas (IMDb).

    Me enseñó con gran sentido del humor no solo teoría y técnica sobre interpretar (recuerdo especialmente su clave para mostrar la diferencia entre mirar y ver cuando estás en plano y el cómo tomar una marca de posición cuando ni puedes mirar al suelo o éste se ve en plano, ni tienes muebles o nada alrededor que te pueda servir de referencia… y funciona 😉

    También me enseñó cosas desde sus múltiples facetas creativas (‘el viaje del héroe’, por ejemplo, como guionista… mucho más que el profesor de guión que por entonces… pasaba por allí).

    Franco, inteligente y preciso, algo nada desdeñable en alguien que tiene como labor… enseñar.

    logoFirstTeam

    P.S. 1: Por si había alguna duda, esta NO es una entrada patrocinada, nada me llevo de ninguna escuela de las nombradas aquí… salvo lo vivido y aprendido en cada una de ellas, que fue mucho.

    P.S. 2: Gracias a tod@s ellos. De corazón.

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    photo credit: Gê. ♥ via photopin cc
  • Susan Batson

    Susan Batson, una de las coach de actores más solicitadas

    En esta reseña de un documental sobre interpretación y Juliette Binoche es donde supe por primera vez de ella: en él incluyeron una secuencia de la Binoche con su coach.

    Y me gustó lo que vi. Escucharla, la expresión de su rostro mientras trabajaba.

    Era Susan Batson, una de las más afamadas entrenadoras de actores.

    La coach de actores Susan Batson
    Vía: susanbatsonstudionyc.liveeditaurora.com

    Repasando una pila de lecturas pendientes esta semana he encontrado, en ACTÚA  -la revista cultural de Aisge de otoño 2012-  un artículo sobre ella (firmado por Carla Rogel).

    Sea en televisión, sea en medios escritos, intento hacerme eco de contenidos que sean relevantes para tod@ aquel interesado en la Interpretación.

    Sus puntos fuertes a la hora de trabajar la aproximación del intérprete al personaje

    Lo que cuadra conmigo, y por tanto destaco, es:

    • La expresión que más repite es: «The joy of acting«, la pasión o alegría por actuar. Su leit motiv.
    • Exige a sus alumnos que se permitan ser grandes, han de enfrentarse a sus miedos y sus inseguridades, conectar con la dimensión personal y ponerla al servicio del personaje, fortalecer la cuarta pared para ser libre, comprometerse y arriesgar. Con todo ello en su sitio «date el gusto de actuar«. [La negrita es mía, me parece lo vital]

    [Tweet «»Tú te conoces. Sé exigente, encuentra las trabas y sácalas de dentro. Todo tiene un por qué»»]

    • Todos los miedos caben en una reflexión de 75 palabras.
    • Nunca esconderse: «Mirarse dentro para trabajarse como persona y poder trabajar tu actor» algo que materializa en el ejercicio del animal salvaje como vehículo para liberar la furia y concentrar la energía.
    • En su opinión si un actor trabaja y arriesga equivocarse forma parte del aprendizaje .
    • Además de las conexiones emocionales que hacen sólido a un actor, Batson exige compromiso y responsabilidad. Esta disciplina debe acompañar al actor en todo momento: en su creatividad, su imaginación, su puntualidad, implicación, concentración, proyección.

    «Hay que hacer el trabajo: lánzate, arriesga y comprométete. Sueña grande… Siéntete Anna Magnani»

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  • Pensar, la frase. Decir, la emoción.

     

    Trabaja con el texto cuanto quieras, memorízalo, haz un análisis exhaustivo, piénsalo…

    Pero una vez que te levantes de la mesa -con la seguridad que te da el habértelo trabajado de arriba a abajo- ve generosamente al ensayo a entregarte al trabajo, a entregar lo que la dramaturgia te pide, entregarte a tus compañeros durante semanas o meses de exploración (el resto de actores/actrices pero también director/a).

    Hay un tiempo de pensar. Y luego hay uno de decir. Cuando se acabe el tiempo de las palabras, abandónate al de tus emociones sin resistencias, con toda tu alma, y no tendrás la sensación de equivocarte (necesitará más o menos ajuste, y ahí estará el director/a para guiarte, acompañándote).

    Quien ofrece verdad… nunca puede estar equivocado.

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    photo credit: ARACELOTA via photopin cc
  • La Huppert

    Isabelle Huppert, actriz francesa, dama del cine europeo.

    Con suficiente peso y reconocimiento como para merecer un respeto por saber de lo que habla cuando expresa opiniones sobre el oficio de actuar. Me gusta saber que da a la mirada tanta importancia como se la doy yo.

    Isabelle Huppert, su forma de entender el oficio de actuar

    • “No me gusta ver la carrera artística (como la de actriz o director) como una carrera de obstáculos, que todo se reduzca a riesgo-desafío… La postura que me gusta es: tener unas ideas claras y darles vida.”
    • ”Rodar películas es, entre otras cosas, vivir una aventura íntima con uno mismo y una apuesta compartida con muchas otras personas del equipo también.”
    • ”Hay que interpretar con todo lo que tenemos y somos cada uno: la cabeza, el corazón… Y no está mal pensar, pero no en lo que hacemos sino en algo de lo que hacemos.”
    • «Hay que poner distancia. Alguien que no sabe que está siendo otra persona está loco. Aunque haya ciertas resonancias, ciertos ecos… hay que saber que no eres ese.»
    • ”Pueden pedirme cualquier cosa pero tendrán que darme algo a cambio, es un intercambio. Las situaciones en que te sientes degradada o expuesta no son por el papel, son por el director o por ciertas actitudes en rodaje.”
    • ”Cuando trabajo con Chabrol tengo la impresión de ser una mariposa atrapada en una red. La red es su cámara. Es por la forma cómo nos mira, como un entomólogo. Eso sí, salvo la limitación de esa red sus personajes somos libres.”
    • «Mostrar implica una parte activa, ser observada una parte pasiva. Así pues se contraponen ser simplemente fotografiada o ser filmada”
    • ”Un papel es como una huella, no es la persona sino la huella de una persona”.
    • ”Actuar depende de un tiempo y una mirada, el resto es casi anecdótico. Y la mirada es casi un placer infinito, se está a la espera del siguiente papel… y de la siguiente mirada…”
    photo credit: iforgotthetitle via photopin cc
  • Dirección de actores: Jaime Chávarri

    El director Jaime Chavarri junto a cámara
    Via academiadecine.com

    Recuerdo el momento: leí el correo en que me confirmaban que había sido elegida para participar en un taller de dirección de actores en el que Jaime (IMDb) transmitiría su experiencia a alumnos de la Escuela de Cine de Madrid (ECAM).

    No diré euforia pero sí ilusión.

    La Dirección de actores con Chávarri

    Cuando se tiene en la cabeza lo que todo el mundo conoce sobre Chávarri -(Wikipedia)- qué menos que la ilusión por ‘volver al ruedo’ a compartir unas semanas de trabajo actoral, entrenamiento… pero sobre todo análisis de texto.

    Sí, porque lo que me encontré fue una mente clara para, en poco más de 20 segundos, desglosar la dramaturgia de una escena dándole interés, calado, juego, tensión y clímax.

    Sin haberla visto nunca antes.

    Le presentaban una secuencia y él, de forma inmediata, daba unas directrices para hacerla interesante dejando la propuesta lejos de un resultado evidente.

    Elegí para mi primer pase la secuencia de una serie nacional con la que me convocaron una vez a su casting.

    JAIME

    ¿Qué secuencia has elegido?

    YO

    (…)

    Dudé un momento, pero no por no estar segura de mi elección sino porque sabía que se produciría un sordo murmullo, esa ligerísima pero palpable tensión de cuando la gente no considera tu texto propuesto ‘a la altura’.

    Porque claro, hay que ir de muy guay y muy cultureta y elegir cosas que te hagan quedar como el gran cinéfil@ que eres… y mostrar que sabes de ‘esto del filmar’ interpretando a la Streep, a Brando, a Robert de Niro…

    Esos suspiros y miradas soslayadas de cuando la gente tiene prejuicios. Creo que darse se dieron.

    Fue, no entre los compañer@s actores (no es corporativismo, es que estamos más bregados en eso de experimentar sin creernos la monda), sino entre los aspirantes a director/a…  ¿Quién no ha sido condescendiente y/o petulante en sus años de estudiante (…ah! no, de ‘profesional en formación’)? La primera yo, pero esa es otra historia…

    Por parte de Jaime no.

    De hecho, cuando acabó el primer pase, una de las primeras cosas que dijo era que el texto estaba perfectamente elegido*: una escena entre dos fuerzas en la que una ostentaba claramente el poder, había tensión y enfrentamiento. Y al final ganaba un personaje sobre el otro jugando la baza de ejercer ese poder.

    En definitiva que era, salvando las distancias, parecida a las construidas sobre la mafia en ‘El Padrino‘ (¡toma Brando, toma De Niro!… perdón): un pulso entre dueña de burdel y ‘señorita de moral desviada‘ subalterna.

    JAIME

    ¿Cuál es el texto?

    YO

    Una escena de… ‘Sin tetas no hay paraíso‘.

    No sé quien sería el guionista (de hecho seguramente serían dos: un escaletista que la armó y otro dialoguista que ‘la vistió’, gracias maj@s) pero que sepan que allí, entonces, nos fue muy útil, nos enseñó muchas cosas… y no sólo sobre interpretación.

    Claves que destaco de lo que opina Jaime Chávarri

    • El problema de la dirección de actores es que se quiere hilar muy fino y bordar cada frase en momentos en que los personajes son todavía ‘muñecos’, todavía no están vivos, cuando los actores todavía no están entregados a la escena. En cuanto estén entendiendo qué les pasa a ‘esos dos seres que se encuentran’ les podremos meter lo que pretendemos.
    • Si tienes oficio (cumplido que a mí me regaló… «-Si no lo dices revientas, maja«) en 2-3 minutos tienes las herramientas que necesitas para hacer lo que te piden.
    • En las escenas, si no te dejas afectar por el otro, si sólo estás encerrado en lo tuyo, todo se deshilacha.
    • La energía no va por frases, sino por situaciones. La mantienes hasta que algo pasa y la hace subir o bajar.
    • Si la escena es muy complicada ir a favor de texto siempre ayudará, aunque los personajes mienten más que hablan no te metas en trampas.
    • Hay muchas verdades… hay que elegir una y trabajar.
    • En un taller no interesa la Narrativa sino el Análisis: da igual la escena informando en su contexto de serie/peli/etc. Lo que importa es qué le pasa a un personaje A y a un personaje B y el trabajo con la curva de dos actores. Así que, para escenas aisladas, desentrañar los ‘primarios’ de la situación dramática. Algo exprés: ¡los miedos de los personajes!
    • En Dramaturgia, parámetro de «tragedia griega» significa que, en cualquier época, en cualquier parte del mundo, es entendible y reconocible (conflicto madre e hijo, etc).
    • Y algo divertido… el Plano mueble-bar: si hay alguna parte del texto que se le resiste a algún actor/actriz o no le sale como tú quieres ¡hala! a servir una copa… de espaldas.

    A un ‘tallercito’ para entrenar en mentir profesionalmente creo que no se le debería pedir más.

     * No sé si él notó aquella casi imperceptible sensación mía de no estar segura de si decir de dónde provenía la escena… Puede que lograra intuirlo y me quisiera brindar seguridad (algo que todo director -o aspirante- debe hacer como buen entendedor de la psicología humana) con sus palabras reconociendo como acertada la elección. Quizás…

    [ACTUALIZACIÓN: He vuelto a este taller de la Escuela de Cine de Madrid cinco años después… Obviamente en ese periodo he crecido, evolucionado, trabajado más -por ejemplo en El Olivo de Icíar Bollaín- o descubierto otros maestros -como Lima- y mi visión no podría ser la misma ni aunque quisiera. Esta vez no he podido dejar de percibir la diferencia entre aquellos directores que conocen el ‘oficio íntimo’ de los actores o quien no lo ha experimentado nunca… En el primer caso siempre comprenderá que la base de la interpretación libre, comprometida, expuesta y ‘desde dentro’ se basa en esa relajación que a la vez se cimenta en la confianza… Si alguien en vez de acompañarte pone, el foco de la persona que está trabajando con sus emociones, en lugares equivocados o con comentarios… no malintencionados pero quizás tampoco pertinentes… esos ‘seres frágiles’ que son los actores darían, seguro, mucho más de sí. Recordando lo ya citado más arriba:

    El problema de la dirección de actores es que se quiere hilar muy fino y bordar cada frase en momentos en que los personajes son todavía ‘muñecos’, todavía no están vivos, cuando los actores todavía no están entregados a la escena.

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