Categoría: 07 · Blog de actores

  • Cursos con directores/as de casting: el debate

    En foros de actores y en redes sociales constato que se ha abierto esta semana un debate.

    Uno que llevaba tiempo rondando la profesión: los cursos con directores de casting.

    El confrontar opiniones siempre es bueno, eso de entrada. Yo como es lógico escribiré en este medio: un blog por y para actores que llevo ‘cultivando’ años y que, para bien o mal me representa, con nombre y apellidos y es subjetivo claro está.

    Por supuesto en la sección de comentarios, con tu opinión, será bienvenido poder ampliar mi punto de vista (siempre que no me vayas a mentar a los parientes y esas cosas: formalidad y argumentos… si les parece bien).

    Los cursos con directores de casting

    ¿Hay una técnica específica para hacer pruebas?

    Yo no era buena en castings. Así, de entrada.

    Con el tiempo he ido mejorando, como todo en esta vida. Son situaciones donde se crea un ambiente particular, ni bueno ni malo, sólo característico.

    De entre todos recuerdo uno especialmente patético (tenía mis razones pero eso al convocante, como es natural, le tiene que dar igual). Y otra prueba de archivo en que podía haber dado mucho más… Pero no creo ser mala actriz.

    Paradójicamente me cargo de confianza cuando ya estoy en un set de rodaje, a punto de rodar.

    Mientras que en una audición están, persona arriba persona abajo, sólo tres profesionales (un cámara, el director de casting y el realizador/director)… es rodeada de técnicos, luces, cámara y demás locura cuando me permito ‘relajar’.

    ¿Por qué?

    Muy sencillo: una sala de casting es territorio desconocido… Al menos más desconocido para mí que un set abarrotado, atareado, con todo plantado y todo su estrés justo antes de escuchar «-¡Motooor!.

    Dicho esto también tengo que contar que mi (intuyo) mejor interpretación… hasta ahora… fue ante la mirada de sólo tres personas… y en un casting.

    Lo sé por cómo me sentí mientras sucedía todo, por la mirada cómplice de la directora de casting en cuanto terminé, porque cuando llamó a mi representante -de entonces- le dijo que el papel protagonista femenino estaba sólo entre otra compañera y yo, porque aseguró que en ese 50% si le preguntaban su voto sería para mí… Finalmente esa película para televisión nunca se rodó.

    Cuando un actor/actriz, mientras trabaja, está muy metido en lo que le está sucediendo por mucho que digan ‘Corten‘ su emoción no cesa al mismo tiempo.

    En ese instante todo vuelve a tu alrededor a la normalidad y tú continúas con ello ‘viajando‘ en tu interior y asomando al exterior en tu mirada… En ese instante eres de lo más vulnerable.

    Y en aquella ocasión, con los ojos en lágrimas -que el texto ineludiblemente requería- mi reacción más primaria fue buscar inmediatamente una mirada que me sostuviera y ella, cómplice, me la dió: me sostuvo la mirada un segundo y, antes de salir tras la cámara y girarse a hablar con el realizador, uno de sus ojos se guiñó…

    Era la segunda vez que me convocaba para un protagonista, y nunca más lo ha vuelto a hacer. Lo digo para que tengáis en cuenta que la mayor parte de las veces el contador, una vez sales por la puerta, se pone a cero y a volver a empezar.

    Creer que has sido bueno esta o aquella vez no significa NADA (vale, significa para ti, que sabes de lo que eres capaz, etc) pero nada más. Cuanto antes se tenga en cuenta menos se sufre en esta profesión.

    Pero sigamos. En un documental sobre el trabajo actoral (pido perdón porque no sé en cuál de tantos lo vi) se hacía referencia a que Robert de Niro era fatal en los castings mientras que la forma en que Bárbara Streissand se desenvolvía era espectacular

    «-¿Te estás comparando con De Niro?» ¡Que el Dios de la interpretación me salve, no por favor!

    Sólo ilustro la idea de que ‘el asunto del casting-entrevista de trabajo artística-tortura china que se perpetuará en tu carrera por siempre jamás’ (a esto mejor que también te vayas haciendo el cuerpo, si no malo) tiene su propia técnica, te exige competencias diferentes y muy determinadas.

    Nunca lo menosprecies ni lo pierdas de vista porque te puede abrir muchas puertas o cerrarte otras por largas temporadas*… Por nombrar unas cuantas que he constatado en estos años:

    • Preparación: de texto (analizar, memorizar, trabajar acentos o jergas), personaje, propuesta de vestuario, atrezzo…
    • Presencia y aplomo
    • Ser ‘relaciones públicas’ en la presentación y a la vez, dos minutos después,  actor-artista (capaz de concentrarte y pasar de 0 a 100 en décimas de segundo para presentar tu propuesta: mejor, siempre, llevar preparadas dos… para que no te pillen desprevenido@)
    • Conocerte muy bien y saber qué herramientas te sirven para hacer todo lo anterior aparentando fluir como el agua, que todo es fácil, que todo va a favor…

    Mi experiencia con los cursos con directores de casting

    Mi experiencia con formación junto a directores de casting se reduce a dos, en este caso directoras.

    La primera vez fue hace 8 años, totalmente en mis inicios, en 2006, cuando no estaban generalizados ni mucho menos y ni siquiera me apunté sino que venía dentro de un curso de interpretación ante la cámara con Eva Lesmes, como un punto más del temario a desarrollar. No pagué nada extra por él y, aunque no venía reflejado cuando decidí apuntarme, alabo el criterio de Eva al enseñarnos la técnica específica para saber quién es quién y qué es qué en una prueba.

    Era una recién llegada delante de cámara (ya llevaba lo mío detrás).

    La directora de casting que lo impartía no estaba para novatadas pero se salvó el tipo como se pudo.

    Aprendí una cosa que no he olvidado jamás y que generosamente voy a compartir aquí y ahora. Gratis (ya he dicho en más de una ocasión que el ser madre te hace mejor persona si no de qué)… En serio, ahí va:

    Muchos Directores/as o realizadores y los Responsables de Casting no requieren que interpretes de la misma manera.

    Pueden ver en tu interpretación de un mismo texto cosas radicalmente contrarias y ambas ajustadas a algo muy concreto, ya que el prisma con el que miran intuyo que es distinto. Tan contrarias como que a uno le encantes y el otro te deseche sin lugar a dudas.

    Yo hice el mismo monólogo, en dicho curso, para ambas profesionales. Eva (con ese entusiasmo que me encanta) me dijo que era el claro ejemplo de texto que se ajustaba perfectamente a mí, con acento bien llevado (andaluz que conozco por mi abuela), por físico, con las acciones apropiadas, con las pausas para dejar hueco a la interpretación de las reacciones de quien tuvieras enfrente…

    Sí. Con esa información en mi mente todo disposición era yo (mi yo de hace 8 añazos, recuerden) para plantarme frente a la directora de casting que venía los últimos días a desgranar la técnica de la audición…

    Ya imagino sus sonrisas de medio lado, que son ustedes un@s morbosos y unos implacables. Tranquilos que lo voy a contar.

    Si os digo que fue desastre total… os hacéis una idea.

    Las acciones (pelar una patata) el día que las hice frente a ella hicieron ruido -para no manchar puse una hoja de periódico… maaal ¿solución inmediata? ponerte a sacar brillo con el mandil que traes como propuesta de vestuario al primer objeto que pillas- aquellas bonitas pausas para atender las reacciones del otro (imaginario, pues era un monólogo) le parecieron signo de que olvidaba el texto y me paraba para recordar… maaaal; mi flequillo le sirvió para ilustrar que las caras siempre las quieren despejadas (maaal)… y así…

    Sí. Fatal.

    La segunda ocasión fue mejor, dónde va a parar. Corría ya 2008 y tenía este Madrid inmenso recorrido y pateado ¿Y entonces por qué?

    Esta vez lo hice porque tenía mucha curiosidad por conocer a la directora que lo impartía no tanto por lo que contara sino porque fue La Primera que me contestó los mails que mandaba… y nunca ha dejado de hacerlo hasta hoy.

    Creía (y creo) que su ojo estaba detrás de lo que hasta entonces me habían ofrecido (o sea que no lo hice para que me descubriera, sino para saber yo quién era ella) y también porque no era una cifra desmesurada como he visto que cuestan algunos a día de hoy.

    Y ya no hubo más.

    A lo que he asistido después -y voy colgando en el blog en forma de crónica- es a convocatorias que la Unión de Actores/AISGE ha hecho a muchos de ellos para que hablasen ante el sector profesional acudiendo (gesto que les honra) de forma gratuita. Sin llevarse un duro, vamos.

    Entiendo que entienden que, estas conferencias que desinteresadamente daban para los afiliados/socios sobre la situación del sector y sus preferencias, no tienen nada que ver en cuanto a ‘target’ con los cursos que han generado debates.

    Pros y Contras

    • No es  clara la forma en que, algunas empresas de formación, ofertan estos cursos: diseñan la publicidad con que hacen el reclamo para crear expectativas.
    • No creo que algunos de ellos valgan el precio que les ponen sopesando horas y contenidos.
    • No creo que sean cursos para actores que quieran optar a papeles posteriormente. Para eso ha de haber otros canales.
    • Creo que podrían ser una opción a valorar por gente que muy pocas veces o jamás ha estado en una sala de casting, o que quieran despejar el terror que le da una convocatoria, poder acudir un poco bregado para evitar que un miedo paralizante les lleve a cometer errores que empañen para lo que realmente vas:

    para demostrar que eres la mejor opción, que eres perfect@ para dar vida a un ente que no existe, un personaje de ficción cuya propuesta defiendes a vida o muerte en esa sala inhóspita que te dan para demostrar todo de lo que eres capaz y que tú eres… lo mejor que van a tener el placer de ver hoy.

    El debate está servido. Si te apetece comparte lo que te sugiere a ti, cual ha sido tu experiencia, qué te frena o anima a hacerlos o no. Prometo contestar.

    Saludos y nos vemos.

    Con suerte… en la cola de algún casting.

    [*Afortunadamente no hay mal que cien años dure ¿recuerdan la primera directora de casting? …¿a la que intenté deslumbrar con una patata?

    No me guardó rencor: varios años después me llamó para una prueba de archivo.

    Y hasta me sonrió 😉

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  • 3 personas clave en mi formación ante la cámara

    Hace 11 años empezó oficialmente mi bagaje por escuelas de interpretación de la capital (aún en provincias, recién licenciada, había hecho un curso con Paul Weibel en la valenciana Sala Escalante).

    Seminario con Paul Beibel
    ‘Vivir el momento’ con Paul

    Ya en Madrid, en 2003, hice el seminario de verano de la escuela de Cristina Rota y en septiembre empecé el curso regular de entrenamiento teatral. Me pagaba aquellas clases trabajando por las mañanas en la recepción de una empresa.

    Entraba tan temprano para poder asistir por la tarde a clase que podía sentarme en el metro, no digo más. Los 45 min. de trayecto…

    El profesor que más me impactó en mi paso por allí fue Jorge Kleiman, asignatura de ‘Cuerpo’, pero ésta es un post sobre formación audiovisual, ya hablaré en otra ocasión de él…

    La primera vez: una respuesta clave

    Fue en 2006 cuando hice mi primer curso de interpretación ante la cámara, aunque fue mucho antes cuando la primera clave de interpretación audiovisual me fue ‘revelada’…

    Mi profesor de realización de 5º de carrera introdujo a final de curso un seminario sobre dirección de actores y, sin saberlo todavía, me dio una de las pautas más importantes que todo intérprete debe plantearse frente a un primer plano…

    El primer día nos puso un fragmento en que se veía a Paul Newman (casi ná) sentado en una típica mesa de una típica cafetería norteamericana. Aparentemente sin hacer nada.

    Aparentemente.

    Nos preguntó qué estaba haciendo el actor en este plano.

    La respuesta más típica y tópica fue: nada.

    Y nos blandió en las narices una evidente, interesante, reveladora solución…

    ¡Pensar!

    No puedo asegurarlo pero creo que era de Twilight (títulada en España ‘Al caer el sol’, 1998).

    Todavía me acompaña aquella visión del Newman maduro, llevando con honor sus arrugas, su bigote canoso, regalando una demostración magistral no de ‘estar sentado simplemente haciendo… nada’ sino de lo que todo actor o actriz debería estar ofreciendo cuando no tiene monólogo/réplica/texto/frase súper ocurrente -vía guionista- con la que lucirse…

    Hilo de pensamiento, basado en análisis de personaje (también es verdad que alguna vez me ha confesado un actor/actriz que estaba pensando en la lista de la compra y funcionaba; eso dependerá claro está del tipo de secuencia, pero pensar al fin y al cabo ¡PIENSEN por dios!).

    Siempre he creído que una de las cosas que nos diferencia de otras industrias más ‘boyantes’ es que ponen mucho pero que mucho cuidado en que quien salga en plano sepa hacer lo mínimo que hay que hacer.

    De hecho he visto más figurantes con hilo de pensamiento en sus pelis que en ocasiones personajes importantes en las tramas de aquí.  Lo siento: así lo pienso y así lo he comprobado.

    Adoro mi industria y lucharé por ella cuanto haga falta, pero eso pasa por un poco de autocrítica, que nunca viene mal.

    Paul Newman escuchando
    Escuchando… esencial también

    La segunda vez: la maestra

    Íbamos ya por 2006 ¿no?

    Mis pasos se cruzan con Eva Lesmes (IMDb) cuando no tenía todavía su propia escuela. Del curso que hago con ella salgo tan maravillada que repito, esta vez ya, en su Central de Cine.

    Puede que llevara ventaja al ser la primera que me daba claves de actuar para audiovisual, no digo que no, pero fue tal la cantidad y calidad de consejos, la bibliografía que puso a mi alcance (ese ‘Actuando para el cine’ de Michael Cane entre otros…) que creo que le debo el calificativo de maestra.

    Ella, que para mí posee una capacidad pedagógica indiscutible -positiva, sin sufrimiento, con criterio- me transmitió cosas fundamentales, base de lo que soy capaz de hacer frente a un objetivo (sea esto mejor o peor, eso que lo juzgue el respetable), de una forma tan respetuosa, alegre (qué risa más franca cuando algo en comedia le hacía gracia…) tan entusiasta que me dejó enamorada (…se nota, vale).

    talleres-de-cine-central-de-cine

    Años después volví para la entrevista del master que ofertan y fue tan honesta -nótese que podía perder dinero con ello- de decirme que me veía para cursos ya profesionales y no para el temario del master… Que debía empezar a volar… Ya no sólo es que como profesora sepa absolutamente de lo que habla sino que como persona destiló honradez, chapeau.

    La tercera vez: el escocés

    Scott Cleverdon, profesor durante mi paso por la escuelas de entrenamiento frente a cámara fundación firstteam.

    Sé que a much@s les puede llevar hasta allí Assumpta por su innegable trayectoria, su faceta internacional, su experiencia y su saber hacer demostrado en tantos y tantos títulos.

    Pero yo debo ser sincera, la persona que más me marcó y enseñó durante el año escolar que pasé allí fue el co-fundador, escocés para más señas (IMDb).

    Me enseñó con gran sentido del humor no solo teoría y técnica sobre interpretar (recuerdo especialmente su clave para mostrar la diferencia entre mirar y ver cuando estás en plano y el cómo tomar una marca de posición cuando ni puedes mirar al suelo o éste se ve en plano, ni tienes muebles o nada alrededor que te pueda servir de referencia… y funciona 😉

    También me enseñó cosas desde sus múltiples facetas creativas (‘el viaje del héroe’, por ejemplo, como guionista… mucho más que el profesor de guión que por entonces… pasaba por allí).

    Franco, inteligente y preciso, algo nada desdeñable en alguien que tiene como labor… enseñar.

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    P.S. 1: Por si había alguna duda, esta NO es una entrada patrocinada, nada me llevo de ninguna escuela de las nombradas aquí… salvo lo vivido y aprendido en cada una de ellas, que fue mucho.

    P.S. 2: Gracias a tod@s ellos. De corazón.

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    photo credit: Gê. ♥ via photopin cc
  • Susan Batson

    Susan Batson, una de las coach de actores más solicitadas

    En esta reseña de un documental sobre interpretación y Juliette Binoche es donde supe por primera vez de ella: en él incluyeron una secuencia de la Binoche con su coach.

    Y me gustó lo que vi. Escucharla, la expresión de su rostro mientras trabajaba.

    Era Susan Batson, una de las más afamadas entrenadoras de actores.

    La coach de actores Susan Batson
    Vía: susanbatsonstudionyc.liveeditaurora.com

    Repasando una pila de lecturas pendientes esta semana he encontrado, en ACTÚA  -la revista cultural de Aisge de otoño 2012-  un artículo sobre ella (firmado por Carla Rogel).

    Sea en televisión, sea en medios escritos, intento hacerme eco de contenidos que sean relevantes para tod@ aquel interesado en la Interpretación.

    Sus puntos fuertes a la hora de trabajar la aproximación del intérprete al personaje

    Lo que cuadra conmigo, y por tanto destaco, es:

    • La expresión que más repite es: «The joy of acting«, la pasión o alegría por actuar. Su leit motiv.
    • Exige a sus alumnos que se permitan ser grandes, han de enfrentarse a sus miedos y sus inseguridades, conectar con la dimensión personal y ponerla al servicio del personaje, fortalecer la cuarta pared para ser libre, comprometerse y arriesgar. Con todo ello en su sitio «date el gusto de actuar«. [La negrita es mía, me parece lo vital]

    [Tweet «»Tú te conoces. Sé exigente, encuentra las trabas y sácalas de dentro. Todo tiene un por qué»»]

    • Todos los miedos caben en una reflexión de 75 palabras.
    • Nunca esconderse: «Mirarse dentro para trabajarse como persona y poder trabajar tu actor» algo que materializa en el ejercicio del animal salvaje como vehículo para liberar la furia y concentrar la energía.
    • En su opinión si un actor trabaja y arriesga equivocarse forma parte del aprendizaje .
    • Además de las conexiones emocionales que hacen sólido a un actor, Batson exige compromiso y responsabilidad. Esta disciplina debe acompañar al actor en todo momento: en su creatividad, su imaginación, su puntualidad, implicación, concentración, proyección.

    «Hay que hacer el trabajo: lánzate, arriesga y comprométete. Sueña grande… Siéntete Anna Magnani»

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  • Reconocimientos (no, no va de premios ni sobre los Goya)

    Escuché a un experto en marketing que tienen estudiado que una de las cosas que más sube la motivación son los reconocimientos. Ni siquiera tienen que estar necesariamente acompañados de incentivos monetarios. Las personas aprecian que sepan el esfuerzo que hacen al resolver su trabajo…

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    Los que más motivan son, además, los que vienen de los propios compañeros: no los del mismo sector, sino los que tienen tu misma categoría, mismo rango, los que verdaderamente saben en qué consiste lo que haces, los pormenores, los obstáculos y la forma en cómo has sabido salvarlos… o no.

    ¿Tiramos piedras sobre nuestro propio tejado?

    A menudo un paseo por las redes sociales de esta nuestra profesión y ves un muestreo de cómo en cine y audiovisual los profesionales no nos reconocemos unos a otros lo suficiente. No hablo de dorarse la píldora, me refiero a que hablamos del de al lado, muchas veces criticando, pero ¿conocemos el trabajo del otro en rodaje? ¿O en preproducción? Creemos intuir -pero desconocemos- muchos aspectos de lo que cada uno tiene por delante cuando dicen corten (horas de recogida, limpieza de materiales, acompañamientos en coche, carga de camiones, terminar y tener que localizar) pero sobre todo cuando se dice… acción.

    Trato este tema porque he trabajado… no visto, ni acompañado… sino que me he dejado la piel en estos 15 años en cuatro equipos diferentes. Vale, bueno… y porque me da la gana también:

    • Guionistas que desacreditan a actores, que creo cambiarían su opinión si, por una jornada, se pusieran en la piel de personas que se exponen delante de una cámara, al juicio de miles de personas, a dar un resultado sin poder mostrar presión, ni otra cosa más que verdad (fingida, sólo unas palabras sobre blanco… a las que deben dar la ilusión de vida real) y guionistas que a su vez no ven valorada su creatividad, o no tienen remuneración en ciertas fases,  la presión de la página en blanco y el tener que entregar sí o sí…
    • Actores/actrices que no entienden el trabajo de muchas personas antes de que ellos aparezcan para el ‘teatrito’, que intentan echar atrás un vestuario pactado con el director (que ha llevado horas de localización y esfuerzos casi de ‘relaciones públicas’ conseguir) sólo porque ‘no les queda bien’ o que no sepan que si se les recoje en coche o se les llevan cafés, etc, no es porque se les rinde pleitesía sino porque tienen que estar a lo que están (y así no se mancharán el vestuario del plano en el catering 😉 …y a su vez tener que memorizar cinco secuencias para mañana, con su análisis de texto, sus réplicas ‘picaditas’, su arco, objetivos y motivación… ¿sigo? no.
    • Equipos de rodaje que desconocen el vertiginoso -o en otras ocasiones desesperadamente lento- mundo de pasillos y despachos, llamadas, reuniones, puñaladas… que supone buscar financiación.
    • Ayudantes, auxiliares, scripts… que tienen después de la jornada que llevarse a su propia casa trabajo en forma de partes, baterías que cargar, coladas por hacer, devoluciones, y un largo etc…

    Conclusión: a confratenirzar, por favor.

    Un rodaje (sea cine o televisión) conlleva muchas horas de convivencia de equipos que son independientes entre sí pero se necesitan unos a otros para sacar adelante el plano. Bastante tenemos con nuestros dos ministros preferidos y el circo mediático que los jalea y hace que parte de la opinión pública nos dé la espalda… Hagamos piña, gastemos nuestras energías en luchar por una industria que cada vez vaya mejor, que les dé un buen sopapo a esos Wert y Montoro que la utilizan para sus intereses de  cortina de humo, panfleto, disco rayado y papeleta.

    P.S 1: Mañana cuando corten para bocata siéntate con alguien de otro equipo y ¡hala! a confratenirzar…
    P.S 2: No quiero después ‘esposos/esposas/ligues/marinovios’ que vengan a pedirme cuentas si ‘confratenirzar’ tiene significados muy distintos para los dos…
    Que nos conocemos.

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    photo credit: mauromtnez via photopin cc
  • Pensar, la frase. Decir, la emoción.

     

    Trabaja con el texto cuanto quieras, memorízalo, haz un análisis exhaustivo, piénsalo…

    Pero una vez que te levantes de la mesa -con la seguridad que te da el habértelo trabajado de arriba a abajo- ve generosamente al ensayo a entregarte al trabajo, a entregar lo que la dramaturgia te pide, entregarte a tus compañeros durante semanas o meses de exploración (el resto de actores/actrices pero también director/a).

    Hay un tiempo de pensar. Y luego hay uno de decir. Cuando se acabe el tiempo de las palabras, abandónate al de tus emociones sin resistencias, con toda tu alma, y no tendrás la sensación de equivocarte (necesitará más o menos ajuste, y ahí estará el director/a para guiarte, acompañándote).

    Quien ofrece verdad… nunca puede estar equivocado.

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    photo credit: ARACELOTA via photopin cc
  • Difícil, sí, pero imprescindible

     

    Hace tiempo publiqué una entrada con una sola frase:

    «You are supposed to be good. Be better»

    Y lo sigo creyendo.

    Pero es que esto es aplicable al ámbito de lo laboral: es para cuando ya te hayan convocado.

    NO es aplicable a un espacio de experimentación. Mientras estudias, entrenas, estás en formación continua en una escuela, no estás atado a un resultado, no te sientas subordinado u obligado a un fin,  estás ahí para escudriñar tus grietas,  ser lo suficientemente generoso y aventurarte -sólo/¿solo?- a alcanzar aquello que tu interior y tu zona de confort te permitan…

    Ahí es nada.

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    photo credit: CRLSE via photopin cc
  • Tú cambias, él cambia… ¿yo cambio?

    Mi amiguísima/barra/confidente 2ª Ayudante de Dirección me contaba esta semana lo que me estoy perdiendo últimamente.

    Hace un cierto tiempo que no estoy en un rodaje pero intuyo que tendría la sensación de estar viéndolo todo plantada frente a un escaparate… No sé si me gustaría cómo se está haciendo cine o, vale, lo que piensan algun@s que es hacer cine, a día de hoy, en este país ensimismado…

    Cuando ella y yo empezamos hace 14 años (mundo viejuno) seguro que nos parecía todo muy estricto, muy rígido.

    Pero es que esto del ‘rodeo’ o se entiende como un trabajo o mal vamos: que somos todos muy amigos y amigas, que sí, que el 90% del tiempo es hasta divertido pero para sacar adelante este producto cultural (y más si es de cierta magnitud) hace falta una logística estudiada, una planificación, un ‘vamos a suponer que sabemos todos lo que estamos haciendo’.

    Cuando la gran Sylvie, con décadas de profesión a las espaldas y un Goya en la pasada edición, lleva 2 años y 79 días sin rodar una peli, se me caen los palos del sombrajo. Tal cual.

    Reflexionábamos -quedaría muy bien decir ante un Gin Tonic y entre esas bolutas de humo a contraluz que tanto juego dan a los de las lucecitas 😉 pero era manzanilla-cruasán plancha-… pensábamos, digo, que siendo una pena que la situación esté como está, con la bajada brutal de sueldos, al menos ahora que te puedes permitir a los grandes a (ejem) ‘precios competitivos’ te vayas a por, no ya gente que no sepa de la misa la media, recién llegados que sólo están formados teóricamente y que van a hacer de la peli una espiral técnica de ‘sé quién dices pero no ha venido‘ (y para ser justa… también existe ese ‘soy actor/actriz y por eso tengo multipase para maleducado-exigencias varias-soy guay‘…)

    A ver, entre lo desfasado de algunas cosas (cuando era meritoria daba todavía coletazos ese tufillo marcial en que no te podían ver sentado, así que una vez llegué a estar sin plantar las posaderas 14 horas seguidas, o ‘el meritorio no habla si no le hablan’, etecé) pero entre eso y que todo sea jauja rociera pues un por favor, un sí señor y un mande usté.

    Lo que contaba con pena -mezclada con resignación- es que encima que intentaba hacer las cosas bien (pero un bien de toda la vida, sin pretender pasarse pero tampoco quedarse corta) se creó a su alrededor una fina capa de desdén, bien es verdad que Dirección y Producción son dos equipos muy desagradecidos porque curras a lo bestia y pocas veces se ve reconicido a la par, pero es que terminó acompañado de comentarios tipo «-Es que eres tú la que tiene que cambiar: ahora el cine… ya no se hace así…»

    Sombrajo al carajo… señores.

    Cuando se dejan aparte las aventuras estudiantiles guerrilleras de rodar por amor al arte esto se convierte en un sustento. Sustento de familias, con todas sus letras: que pagan sus facturas, compran la comida de sus hijos e intentan sobrevivir. Así que no les tosas, un respeto a la voz de la experiencia, mequetrefe (o mequetrefa), que para rodar a las 4 de la mañana en diciembre en mitad de ninguna parte hace falta tenerlos bien puestos y no estamos en la cafetería de la facultad (o escuela o NYFA… un saludito a todos mis contactos que se han hecho un NY y se acaban de ‘acordar’ de mí).

    Ay, queridos: ni siquiera sé si hay alguien al otro lado, pero mis post empiezan a sonar a viejuno, a nostalgia de tiempos pasados.

    Me planteo volver a hacerme un meritoriaje… para reciclar, para retomar relumbrón ‘progre’…

    ¡Es broma!!!

    Si eso mejor me empino un GT.

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    photo credit: Camdiluv ♥ via photopin cc
  • Las cartas sobre la mesa

    naipes

    La radiotelevisión pública de mi comunidad anómala autonóma, Canal Nou, está en un ‘Ay’: que si un ERE, que si una sentencia judicial que dice que nanai, que si yo me la paso por el arco de triunfo y la cerramos, que si el pueblo soberano dice aquí-estoy-yo…

    En esta partida donde ya vamos por un ‘Truc… retruc… val nou’ y ya veremos si ‘joc fora‘… los trabajadores atrapados en medio (primero de la manipulación mediática que todo político ejerce aspira a infligir y ahora de la precariedad laboral que todo le augura) toman los estudios al grito ‘no nos moverán’ con aquellas reminiscencias tan levantinas como estivales de Veran(e)o azul… Pero es de negro del color que pinta todo esto.

    Cuando esta niña de provincias (…¿qué? oiga, me conservo estupenda para poder utilizar dicho término) vino a hacer fortuna a la Capital me preguntaba si no habría sido más fácil, menos duro en lo económico, anímico y sentimental, haber buscado refugio laboral en ese sector audiovisual de origen olvidándome del cine para apostar directamente por ‘entrar’ a ¿trabajar? en Canal Nou… La perspectiva del tiempo y los acontecimientos dejan esa pregunta abonada a una respuesta: pues va a ser que no…

    …A pesar de lo duro de algunas etapas laborales. De la inmensidad de una ciudad que hay que patearse de arriba a abajo (nunca mejor dicho con tal extensión de metro) para subsistir. No creo que hubiera sido feliz en un medio en que tenías que ser mercenario de la información para quedarte y, en menos y nada, tenian la escusa para invitarte a irte.

    Nunca he contado, creo, cómo empecé yo en este invento de dedicarse al cine allá por los años en que era una universitaria despreocupada (un poco descerebrada, todo hay que decirlo) y en la que sólo tenía que ir aprobando exámenes, superando cursos… y el que mis herman@s mayores abandonaran el hogar.

    Una compañera de clase, en 4º de carrera, tenía la posibilidad de entrar -familiares mediante- a hacer un meritoriaje en una TV movie que se rodaría cuando acabase el curso. Ah, pues muy bien. Pero es que yo no tenía en el gremio ‘ni padre, ni madre… ni perrito que me ladre‘ por lo que para poder acabar trabajando, ese verano, en lo que sería el primer largo de mi vida, me las tuve que ingeniar… y valer por mí misma.

    Sabía cuál era la productora encargada y el nombre y primer apellido de una persona de producción. Con un teléfono fijo y con un par (para llamar ‘a lo teleoperadora’) ya tenía en la coctelera lo básico. Sólo faltaba un ingrediente: la determinación… Ejem.

    Me lo pensé y repensé, no se crean. Sentada ante aquel teléfono blanco de Telefónica que todos hemos tenido en casa:

    ‘-¿Llamo?… No llamo… Venga llamo.

    Y marqué…

    «-Hola… esto… mira no me conoces pero es que me he enterado de que vais a empezar una producción y me gustaría…» etc, etc, etc. Mi padre me dijo una vez que en el momento en que marqué aquellas teclas es cuando obtuve el trabajo, aquel fue mi logro… atreverme.

    A día de hoy no sé si sería capaz de un abordaje-en-toda-regla tal (ya les digo que en aquella época era un poco descerebrada, para bien y para mal). ‘Bendita ignorancia que es muy osada‘ y ‘el mundo es de los audaces‘ repito cual mantra para no morir de la vergüenza cuando lo recuerdo.

    ¿La suerte está echada o se la busca un@?… En fin, el manido tópico de que la vida es una partida de cartas en la que tienes que jugar como mejor puedas y sepas con las que te han tocado.

    Desde aquí un abrazo fuerte y mesetero a todos los compañeros del audiovisual de la terreta (no sólo es que se va al garete el Ente sino que se está jugando al ‘tocado y hundido’ con la industria auxiliar que orbita alrededor). A aquell@s con quienes coincidí en tiempos y aventuras de rodajes y a los que no tengo el gusto de conocer les deseo lo mejor y mucha suerte.

    Es tiempo de faroles, partidas (presupuestarias) en las que ganan los de siempre y tramposos de mítin y escaño. La van a necesitar…

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    photo credit: LordFerguson via photopin cc

  • Lo de los directores/as de casting tiene su historia (II)

    Llegan los ’50 y la dinámica del sistema de estudios se demoronaba definitivamente, así que liberados de su papel de oficinistas, los directores de casting comienzan a abrir sus propias Agencias independientes…

    La primera de Nueva York fue la de Marion Dougherty. La instaló en una casita remodelada de arriba a abajo en la que el ambiente era indescripible en palabras de sus asistentes: «-Lo llevaba con tal elegancia y discreción que, en broma, todas nosotras lo llamábamos ‘el burdel’… Era generosa, para nada egocéntrica, delegaba, nos cedía muchas competencias… «

    asistentes casting
    Vía creativechaosvmg.com

    Era un sitio peculiar del que Marion habilitó la planta a nivel de calle para la agencia y el resto se alquilaba: en el cuarto de la caldera vivía un viejo actor secundario, en un habitación del primer piso un guionista ciclista que dejaba su bici por los pasillos mientras escribía una historia que luego ganaría un oscar, en los bajos la agencia de un representante… Imaginen el ambiente aunque, por supuesto, había que poner algún tipo de orden.

    Vía creativechaosvmg.com
    Vía creativechaosvmg.com

    [Esto también nos suena, no? Todavía recuerdo cuando los casting se ponían en los tablones de las escuelas. Y llamabas. Y hablabas directamente con el director/ra de casting… Pero claro, eso era allá por el 2003-2004 antes del boom de los anuncios 2.0 y esa abalancha de escuelas y cursos que ‘generan’ mil aspirantes más de los que el mercado puede absorver… Panorama alentador para dejar que cualquiera, pongamos que los 10.000, se cuele en tu oficina a decirte unas cositas y dejar su material, lo sé, pero un término medio compañer@s. Seguro que en ese Universo audiovisual requetecomprimido y archiapretado de agenda imposible pueden abrirse ‘ventanas espacio-temporales’  para hacer más pruebas de archivo entre proyectos, entrevistas, etc, no sé… Espero al menos que haya para mi representante… Cuñita publicitaria, es lo que hay, es mi bló]

    Pero siguiendo con la amiga Marion… Su máxima se basó en el ‘estilo neoyorquino’: buscaba actores con look o personalidad con estilo, peculiares, mientras que en Hollywood se buscaban actores guapos y… convencionales.

    Su homólogo en Hollywood fue Lynn Stalmaster, que tenía una creencia: conseguir verdad. Al hacer un casting esperaba y valoraba lo especial, lo mágico, eso intangible que no sucede todos los días. Era muy consciente de que en una audición hay una presión tremenda.

    Los actores necesitan confianza ¡Todos los actores son rechazados alguna vez! Yo luchaba para que no se vinieran abajo

    En el documental había muchos testimonios pero me hizo especial gracia Woody Allen hablando de su fobia al proceso de casting: «-No me gusta conocer gente… en general… y estoy incómodo en las pruebas. Son actores importantes y… ¡no quiero quedar en ridículo o mal al elegir entre seis que lo hacen todos bien!» (y ahora le ponen esa vocecilla neurótica que tan bien conocemos).

    Y el de Pacino imponente también: «-Mi palabra favorita es encouragement (animar) y Marion lo hacía a la perfección en este negocio… Entendía los apuros de los actores: ‘pay the rent and eat‘ (pagar el alquiler… Y comer)». La admiración entre ambos era mutua. Ella decía que cuando le vió en una de las primeras pruebas le puso la piel de gallina, algo que sólo le había pasado tres o cuatro veces en su vida.

    Para Scorsese esta ‘mujer civilizada’ tenía muy presente que los actores no eran bichos raros, eran personas y los recibía y calmaba ya que las audiciones pueden ser muy angustiosas.

    Marion Dougherty intentaba hacer de un proceso ingrato una buena experiencia y buscaba en el interior de cada intérprete lo que les hacía especiales. Y después lo usaba para definir a los personajes. Chapeau.

    Llegan los ’70. Se muda a California. Se convierte en la primera mujer vicepresidenta de Paramount Pictures aunque tres años después se va a la Warner. Es la década en que el negocio se hace más corporativo y menos personal y por ende las decisiones de casting se toman de forma corporativa y no creativa.

    [Y así sigue siendo. Algunos lo sabrán y otros no pero ahora las decisiones audiovisuales, cinematográficas y lo que viene siendo si trabajas o no las toman señores-señoras trajeados sentados en despachos de cadenas de televisión, eso sí primero te tiene que proponer un director/a de casting… y eso es otra historia… larga, créanme]

    La que fuera ‘centro del negocio’ empezó a sentirse relagada. Su intuición ya no cotizaba al alza. En 1999 la sustituyen en la Warner. Murió sin que prosperara la propuesta de muchos que apoyaban que se le otorgase un premio Oscar honorífico a su labor. Nunca lo consiguieron. Conmovedoras las cartas que a viva voz leen en el documental actores conocidos que postularon para que fuera un hecho, incluyendo al bueno (el feo o el malo) de Clint Eastwood. La que más impactaba, la de un secundario-mítico-del que no recuerdo el nombre que, rozando sus ochenta años, se emociona y se le quiebra la voz recordando cómo ella le dió la primera oportunidad a ‘su culo gordo, viejo y fofo’…

    El de arriba, en el centro.
    El de arriba, en el centro.

    Muy anticorporativo y poco cool sí, pero de verdad… como a un director/a de casting con talento le gustaría.

  • Lo de los directores/ras de casting tiene su historia

    fuente canaltcm.com
    Vía canaltcm.com

    Sábado 22h30, TCM, empieza el documental «Casting by«…

    Decido quedarme y tiene mérito dado mi exiguo sueño (recuerden que tengo un bebé) y, digo más, decido ¡tomar apuntes!… Qué sacrificao/entretenío es un blog, por favor!

    Desplegando una gran generosidad voy a compartir con el mundo lo visto y oído (sin duda ser madre te hace mejor persona si no de qué…).

    A saber:

    Primer planazo, Scorsese (siempre me lío, un apellido con tantas eses no es de rigor Martin, ten en cuenta que hace más de 19 meses que no duermo de un tirón…) y dice:

    El 90% del trabajo del director es tener el casting correcto

    Y a partir de ahí un desfile de estrellas y también actores desconocidos hablando, sobre todo, de la mujer que cambió la Historia de la dirección de casting en una ciudad de sueños filmados, Nueva York… Marion Dougherty.

    MD joven
    Vía Google Images

    En 1947, siendo escaparatista, un amigo de la Universidad le hace un contrato de asistente para el serial Kraft… A los 4 meses ya se hacía cargo ella y lo hacía con una premisa: pensaba que los actores que estaban haciendo teatro eran muy diferentes y preferibles al gran sistema de Hollywood.

    ¿Y cuál era ese gran e imperante sistema? Los grandes estudios tenían en nómina a los actores (sí, sí… nómina y actores en la misma frase, nada de eventualidades, bolos itinerantes, inseguridades de fin de més…) y el departamento de casting únicamente se limitaba a la organización y gestión de listas de ellos. Los interpretes eran contratados por su aspecto físico para definir personajes y, luego -atención- les enseñaban a actuar…

    [Nos suena, no? De unos años a esta parte mucho revuelo hay con que se está haciendo eso mismo: se escoje a gente que haga de ella misma y si no entiende de interpretación no importa, ya irá cogiendo qué es ‘eso de actuar‘ con la práctica. Una buena amiga de años -2ª ayudante de dirección en largometrajes- lo sufre en sus carnes morenas, sus andanzas se merecerían un apartado entero de post humorísticos/reales como la vida misma… Pero de hecho muchas estrellas de los 80 y 90 también venían de ahí: gente que se enrolaba en proyectos y que sólo tras una larguíiiiisima trayectoria, se han convertido en actores, unos mejores y otros peores, pero eran tiempos de los pioneros del sector y no nos vamos a poner finos ahora. Sólo recordar lo que me dijo una vez el director de fotografía Porfirio Enríquez «Popi», del que fui meritoria de cámara en mi primera peli en Madrid: «amiguetes con coche» refiriéndose a que si eras amigo de alguien y tenías coche… hacías cine en este país. Me parto.

    En realidad hay que admitir que, en la mayoría de ocasiones, eso se hace con gente muy joven o con un papel muy particular. En el primero de los casos, algunos no han tenido tanta trayectoria vital para formarse en profundidad y en ambos, en última instancia, se puede recurrir a un Coach. Se está volviendo cada vez más común contar con un@. Y no lo digo por nada. Admito que no me importaría probar esa nueva figura profesional dentro del plató: no creo decir una irreverencia o que no venga a cuento, conozco como la palma de mi mano la dinámica del set (y del funcionamiento interno de equipos que están tan ligados al actor como dirección, cámara y vestuario) desde antes de acabar la facultad y, a la vez desde hace unos años, también la técnica interpretativa desde dentro (análisis de texto, creación del personaje… y el largo etc que ya sabemos). Y después de este momento de autopromoción gratuito, a lo que íbamos, que me pierdo.]

    Hay que entender el procedimiento de aquella época: como se decía en el documental eran movie stars, no actores. Hacía la similitud porque cada estudio tenía una pequeña escuela de interpretación, danza, y otras disciplinas, de la que daba socarrón testimonio Clint Eastwod, ya que además de oscars por dirección y fama de duro castigador por sus papeles, tiene más años que las pesetas y se vio en esas tesituras de talento contractual… y danza aplicada. Lo que hubieran pagado muchos por verlo!

    De Marion dijeron cosas como «ella veía lo que la gente no veía» y también ella misma contaba su forma de ver la selección de un reparto:

    • «Lo más importante de un director de casting es que quiera a los actores y se interese por ellos»
    • «Fue una época de aparición de nuevos directores, nuevos escritores… todos estábamos aprendiendo el oficio»
    • «Siempre he sido visceral… y ha funcionado muy bien por suerte»

    En esos comienzos del asesoramiento para buscar al actor adecuado ni siquiera la ponían en los títulos de crédito a pesar de llevar ya 8 años trabajando. Dio a muchos actores importantes su primer trabajo. Bette Midler contaba cómo consiguió dinero para sobrevivir gracias a la primera oportunidad que le ella le dio, incluso Jon Voight (ésta es la ficha que hizo de él, escribía a mano lo que le motivaba de ellos, cosas que llamaban su atención para después aplicarlo a posibles personajes).

    ficha Jonh Voight
    Vía cnn.com

    Para ella el aspecto era secundario, lo importante era tener chispa y talento. Charlaba con ellos, le interesaban, les preguntaba donde actuaban. Sabía hasta donde podían llegar los actores, hacía castings y pruebas atípicas, y no sólo se quedaba en si habían hecho una mala audición, entendía el potencial. Era una mujer que en tiempos de cambios tomaba el control y las riendas…

    El sindicato de directores se quejó la primera vez que salió en unos créditos. No querían (ni siquiera ahora) que se denominasen ‘directores’ porque abogan que no lo son, que hay un único Director en un set. Para ellos, sólo ayudan en el proyecto. Pero es que ella llegó a ser el centro del negocio del cine con su influencia y su punto de vista particular…

    Llegan los ’50 y la dinámica del sistema de estudios se desmoronaba definitivamente, así que liberados de su papel de oficinistas, los directores de casting comienzan a abrir sus propias Agencias independientes….

    (Continuará…)