Si te sintonizas, te calmas.
Si te calmas, te liberas.
Y si te liberas… fluyes.
Isabelle Huppert, actriz francesa, dama del cine europeo.
Con suficiente peso y reconocimiento como para merecer un respeto por saber de lo que habla cuando expresa opiniones sobre el oficio de actuar. Me gusta saber que da a la mirada tanta importancia como se la doy yo.
Durante todo el año pasado hubo varias charlas con numerosos directores/as de casting. No estuvieron todos lo que son, pero sí eran todos los que estuvieron (de agradecer que lo hicieran de forma gratuita, algo -en estos tiempos- harto quimérico… no?).
Dijeron cosas que tod@s sabemos… y cosas que no. Ni quiero ni puedo transcribir sus intervenciones completas pero sí destacar esas cosas que dejaron cierto ‘poso’: sorpresa (por inesperadas), pena (porque confirman lo que se sospecha), regocijo (por estar ya cumpliendo el requisito… aunque no te sirva de nada por ahora) e incluso decepción (justo por lo mencionado anteriormente).

Empezar con EVA BERNAL, (trayectoria·IMDb)que por ejemplo dijo:
¿Y tú que opinas? Deja un cometario, me encantará y puede servir para que otros conozcan más.

Recuerdo el momento: leí el correo en que me confirmaban que había sido elegida para participar en un taller de dirección de actores en el que Jaime (IMDb) transmitiría su experiencia a alumnos de la Escuela de Cine de Madrid (ECAM).
No diré euforia pero sí ilusión.
Cuando se tiene en la cabeza lo que todo el mundo conoce sobre Chávarri -(Wikipedia)- qué menos que la ilusión por ‘volver al ruedo’ a compartir unas semanas de trabajo actoral, entrenamiento… pero sobre todo análisis de texto.
Sí, porque lo que me encontré fue una mente clara para, en poco más de 20 segundos, desglosar la dramaturgia de una escena dándole interés, calado, juego, tensión y clímax.
Sin haberla visto nunca antes.
Le presentaban una secuencia y él, de forma inmediata, daba unas directrices para hacerla interesante dejando la propuesta lejos de un resultado evidente.
Elegí para mi primer pase la secuencia de una serie nacional con la que me convocaron una vez a su casting.
JAIME
¿Qué secuencia has elegido?
YO
(…)
Dudé un momento, pero no por no estar segura de mi elección sino porque sabía que se produciría un sordo murmullo, esa ligerísima pero palpable tensión de cuando la gente no considera tu texto propuesto ‘a la altura’.
Porque claro, hay que ir de muy guay y muy cultureta y elegir cosas que te hagan quedar como el gran cinéfil@ que eres… y mostrar que sabes de ‘esto del filmar’ interpretando a la Streep, a Brando, a Robert de Niro…
Esos suspiros y miradas soslayadas de cuando la gente tiene prejuicios. Creo que darse se dieron.
Fue, no entre los compañer@s actores (no es corporativismo, es que estamos más bregados en eso de experimentar sin creernos la monda), sino entre los aspirantes a director/a… ¿Quién no ha sido condescendiente y/o petulante en sus años de estudiante (…ah! no, de ‘profesional en formación’)? La primera yo, pero esa es otra historia…
Por parte de Jaime no.
De hecho, cuando acabó el primer pase, una de las primeras cosas que dijo era que el texto estaba perfectamente elegido*: una escena entre dos fuerzas en la que una ostentaba claramente el poder, había tensión y enfrentamiento. Y al final ganaba un personaje sobre el otro jugando la baza de ejercer ese poder.
En definitiva que era, salvando las distancias, parecida a las construidas sobre la mafia en ‘El Padrino‘ (¡toma Brando, toma De Niro!… perdón): un pulso entre dueña de burdel y ‘señorita de moral desviada‘ subalterna.
JAIME
¿Cuál es el texto?
YO
Una escena de… ‘Sin tetas no hay paraíso‘.
No sé quien sería el guionista (de hecho seguramente serían dos: un escaletista que la armó y otro dialoguista que ‘la vistió’, gracias maj@s) pero que sepan que allí, entonces, nos fue muy útil, nos enseñó muchas cosas… y no sólo sobre interpretación.
A un ‘tallercito’ para entrenar en mentir profesionalmente creo que no se le debería pedir más.
* No sé si él notó aquella casi imperceptible sensación mía de no estar segura de si decir de dónde provenía la escena… Puede que lograra intuirlo y me quisiera brindar seguridad (algo que todo director -o aspirante- debe hacer como buen entendedor de la psicología humana) con sus palabras reconociendo como acertada la elección. Quizás…
[ACTUALIZACIÓN: He vuelto a este taller de la Escuela de Cine de Madrid cinco años después… Obviamente en ese periodo he crecido, evolucionado, trabajado más -por ejemplo en El Olivo de Icíar Bollaín- o descubierto otros maestros -como Lima- y mi visión no podría ser la misma ni aunque quisiera. Esta vez no he podido dejar de percibir la diferencia entre aquellos directores que conocen el ‘oficio íntimo’ de los actores o quien no lo ha experimentado nunca… En el primer caso siempre comprenderá que la base de la interpretación libre, comprometida, expuesta y ‘desde dentro’ se basa en esa relajación que a la vez se cimenta en la confianza… Si alguien en vez de acompañarte pone, el foco de la persona que está trabajando con sus emociones, en lugares equivocados o con comentarios… no malintencionados pero quizás tampoco pertinentes… esos ‘seres frágiles’ que son los actores darían, seguro, mucho más de sí. Recordando lo ya citado más arriba:
El problema de la dirección de actores es que se quiere hilar muy fino y bordar cada frase en momentos en que los personajes son todavía ‘muñecos’, todavía no están vivos, cuando los actores todavía no están entregados a la escena.
Secuencia de acontecimientos:
La visibilidad parece ya esencial en este mundo 2.0 que nos rodea cada vez más.
Pero por mucha que te propongas tener, a la hora de la verdad, ofrecer confianza y eficacia que sostenga ‘lo que vendes‘ es lo que dejará una verdadera huella en los intersados en comprarlo.
Y eso es credibilidad.