Una estancia decorada con humildad y solo dos sillas

Cursos con directores/as de casting: el debate

En foros de actores y en redes sociales constato que se ha abierto esta semana un debate.

Uno que llevaba tiempo rondando la profesión: los cursos con directores de casting.

El confrontar opiniones siempre es bueno, eso de entrada. Yo como es lógico escribiré en este medio: un blog por y para actores que llevo ‘cultivando’ años y que, para bien o mal me representa, con nombre y apellidos y es subjetivo claro está.

Por supuesto en la sección de comentarios, con tu opinión, será bienvenido poder ampliar mi punto de vista (siempre que no me vayas a mentar a los parientes y esas cosas: formalidad y argumentos… si les parece bien).

Los cursos con directores de casting

¿Hay una técnica específica para hacer pruebas?

Yo no era buena en castings. Así, de entrada.

Con el tiempo he ido mejorando, como todo en esta vida. Son situaciones donde se crea un ambiente particular, ni bueno ni malo, sólo característico.

De entre todos recuerdo uno especialmente patético (tenía mis razones pero eso al convocante, como es natural, le tiene que dar igual). Y otra prueba de archivo en que podía haber dado mucho más… Pero no creo ser mala actriz.

Paradójicamente me cargo de confianza cuando ya estoy en un set de rodaje, a punto de rodar.

Mientras que en una audición están, persona arriba persona abajo, sólo tres profesionales (un cámara, el director de casting y el realizador/director)… es rodeada de técnicos, luces, cámara y demás locura cuando me permito ‘relajar’.

¿Por qué?

Muy sencillo: una sala de casting es territorio desconocido… Al menos más desconocido para mí que un set abarrotado, atareado, con todo plantado y todo su estrés justo antes de escuchar “-¡Motooor!.

Dicho esto también tengo que contar que mi (intuyo) mejor interpretación… hasta ahora… fue ante la mirada de sólo tres personas… y en un casting.

Lo sé por cómo me sentí mientras sucedía todo, por la mirada cómplice de la directora de casting en cuanto terminé, porque cuando llamó a mi representante -de entonces- le dijo que el papel protagonista femenino estaba sólo entre otra compañera y yo, porque aseguró que en ese 50% si le preguntaban su voto sería para mí… Finalmente esa película para televisión nunca se rodó.

Cuando un actor/actriz, mientras trabaja, está muy metido en lo que le está sucediendo por mucho que digan ‘Corten‘ su emoción no cesa al mismo tiempo.

En ese instante todo vuelve a tu alrededor a la normalidad y tú continúas con ello ‘viajando‘ en tu interior y asomando al exterior en tu mirada… En ese instante eres de lo más vulnerable.

Y en aquella ocasión, con los ojos en lágrimas -que el texto ineludiblemente requería- mi reacción más primaria fue buscar inmediatamente una mirada que me sostuviera y ella, cómplice, me la dió: me sostuvo la mirada un segundo y, antes de salir tras la cámara y girarse a hablar con el realizador, uno de sus ojos se guiñó…

Era la segunda vez que me convocaba para un protagonista, y nunca más lo ha vuelto a hacer. Lo digo para que tengáis en cuenta que la mayor parte de las veces el contador, una vez sales por la puerta, se pone a cero y a volver a empezar.

Creer que has sido bueno esta o aquella vez no significa NADA (vale, significa para ti, que sabes de lo que eres capaz, etc) pero nada más. Cuanto antes se tenga en cuenta menos se sufre en esta profesión.

Pero sigamos. En un documental sobre el trabajo actoral (pido perdón porque no sé en cuál de tantos lo vi) se hacía referencia a que Robert de Niro era fatal en los castings mientras que la forma en que Bárbara Streissand se desenvolvía era espectacular

“-¿Te estás comparando con De Niro?” ¡Que el Dios de la interpretación me salve, no por favor!

Sólo ilustro la idea de que ‘el asunto del casting-entrevista de trabajo artística-tortura china que se perpetuará en tu carrera por siempre jamás’ (a esto mejor que también te vayas haciendo el cuerpo, si no malo) tiene su propia técnica, te exige competencias diferentes y muy determinadas.

Nunca lo menosprecies ni lo pierdas de vista porque te puede abrir muchas puertas o cerrarte otras por largas temporadas*… Por nombrar unas cuantas que he constatado en estos años:

  • Preparación: de texto (analizar, memorizar, trabajar acentos o jergas), personaje, propuesta de vestuario, atrezzo…
  • Presencia y aplomo
  • Ser ‘relaciones públicas’ en la presentación y a la vez, dos minutos después,  actor-artista (capaz de concentrarte y pasar de 0 a 100 en décimas de segundo para presentar tu propuesta: mejor, siempre, llevar preparadas dos… para que no te pillen desprevenido@)
  • Conocerte muy bien y saber qué herramientas te sirven para hacer todo lo anterior aparentando fluir como el agua, que todo es fácil, que todo va a favor…

Mi experiencia con los cursos con directores de casting

Mi experiencia con formación junto a directores de casting se reduce a dos, en este caso directoras.

La primera vez fue hace 8 años, totalmente en mis inicios, en 2006, cuando no estaban generalizados ni mucho menos y ni siquiera me apunté sino que venía dentro de un curso de interpretación ante la cámara con Eva Lesmes, como un punto más del temario a desarrollar. No pagué nada extra por él y, aunque no venía reflejado cuando decidí apuntarme, alabo el criterio de Eva al enseñarnos la técnica específica para saber quién es quién y qué es qué en una prueba.

Era una recién llegada delante de cámara (ya llevaba lo mío detrás).

La directora de casting que lo impartía no estaba para novatadas pero se salvó el tipo como se pudo.

Aprendí una cosa que no he olvidado jamás y que generosamente voy a compartir aquí y ahora. Gratis (ya he dicho en más de una ocasión que el ser madre te hace mejor persona si no de qué)… En serio, ahí va:

Muchos Directores/as o realizadores y los Responsables de Casting no requieren que interpretes de la misma manera.

Pueden ver en tu interpretación de un mismo texto cosas radicalmente contrarias y ambas ajustadas a algo muy concreto, ya que el prisma con el que miran intuyo que es distinto. Tan contrarias como que a uno le encantes y el otro te deseche sin lugar a dudas.

Yo hice el mismo monólogo, en dicho curso, para ambas profesionales. Eva (con ese entusiasmo que me encanta) me dijo que era el claro ejemplo de texto que se ajustaba perfectamente a mí, con acento bien llevado (andaluz que conozco por mi abuela), por físico, con las acciones apropiadas, con las pausas para dejar hueco a la interpretación de las reacciones de quien tuvieras enfrente…

Sí. Con esa información en mi mente todo disposición era yo (mi yo de hace 8 añazos, recuerden) para plantarme frente a la directora de casting que venía los últimos días a desgranar la técnica de la audición…

Ya imagino sus sonrisas de medio lado, que son ustedes un@s morbosos y unos implacables. Tranquilos que lo voy a contar.

Si os digo que fue desastre total… os hacéis una idea.

Las acciones (pelar una patata) el día que las hice frente a ella hicieron ruido -para no manchar puse una hoja de periódico… maaal ¿solución inmediata? ponerte a sacar brillo con el mandil que traes como propuesta de vestuario al primer objeto que pillas- aquellas bonitas pausas para atender las reacciones del otro (imaginario, pues era un monólogo) le parecieron signo de que olvidaba el texto y me paraba para recordar… maaaal; mi flequillo le sirvió para ilustrar que las caras siempre las quieren despejadas (maaal)… y así…

Sí. Fatal.

La segunda ocasión fue mejor, dónde va a parar. Corría ya 2008 y tenía este Madrid inmenso recorrido y pateado ¿Y entonces por qué?

Esta vez lo hice porque tenía mucha curiosidad por conocer a la directora que lo impartía no tanto por lo que contara sino porque fue La Primera que me contestó los mails que mandaba… y nunca ha dejado de hacerlo hasta hoy.

Creía (y creo) que su ojo estaba detrás de lo que hasta entonces me habían ofrecido (o sea que no lo hice para que me descubriera, sino para saber yo quién era ella) y también porque no era una cifra desmesurada como he visto que cuestan algunos a día de hoy.

Y ya no hubo más.

A lo que he asistido después -y voy colgando en el blog en forma de crónica- es a convocatorias que la Unión de Actores/AISGE ha hecho a muchos de ellos para que hablasen ante el sector profesional acudiendo (gesto que les honra) de forma gratuita. Sin llevarse un duro, vamos.

Entiendo que entienden que, estas conferencias que desinteresadamente daban para los afiliados/socios sobre la situación del sector y sus preferencias, no tienen nada que ver en cuanto a ‘target’ con los cursos que han generado debates.

Pros y Contras

  • No es  clara la forma en que, algunas empresas de formación, ofertan estos cursos: diseñan la publicidad con que hacen el reclamo para crear expectativas.
  • No creo que algunos de ellos valgan el precio que les ponen sopesando horas y contenidos.
  • No creo que sean cursos para actores que quieran optar a papeles posteriormente. Para eso ha de haber otros canales.
  • Creo que podrían ser una opción a valorar por gente que muy pocas veces o jamás ha estado en una sala de casting, o que quieran despejar el terror que le da una convocatoria, poder acudir un poco bregado para evitar que un miedo paralizante les lleve a cometer errores que empañen para lo que realmente vas:

para demostrar que eres la mejor opción, que eres perfect@ para dar vida a un ente que no existe, un personaje de ficción cuya propuesta defiendes a vida o muerte en esa sala inhóspita que te dan para demostrar todo de lo que eres capaz y que tú eres… lo mejor que van a tener el placer de ver hoy.

El debate está servido. Si te apetece comparte lo que te sugiere a ti, cual ha sido tu experiencia, qué te frena o anima a hacerlos o no. Prometo contestar.

Saludos y nos vemos.

Con suerte… en la cola de algún casting.

[*Afortunadamente no hay mal que cien años dure ¿recuerdan la primera directora de casting? …¿a la que intenté deslumbrar con una patata?

No me guardó rencor: varios años después me llamó para una prueba de archivo.

Y hasta me sonrió ;)

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