Feldenkrais para actores

Feldenkrais para actores

Buscaba hace tiempo hacer feldenkrais para actores.

Lo veo anunciado en los cursos de AISGE. Varias sesiones avanzan y me doy cuenta que he caído en buen lugar. En uno donde se habla de capas de sensibilidad, de consciencia, de centro, presencia, respiración, ser.

No palpita tu corazón, palpitas tú

Para mí sobre todo la tercera clase fue un antes y un después. Ya me había acercado al método Feldenkrais en un intensivo de fin de semana (que enfoqué principalmente a mi maternidad).

Pero esta vez eran 3 meses de práctica actoral profesional y exigía una constancia que va intrínsecamente vinculada a este método paciente y aparentemente tranquilo que te hace rehabitarte. Porque Julen, el profesor, sostiene que rehabilitar no es otra cosa que habitar tus lesiones desde otro lugar, sanar para volver a encontrarte desde un sitio… mejor colocado. Una nueva actitud.

Siempre que me han preguntado estos meses por lo que hacía en esas ‘clases raras’ siempre decía: ‘-No es un método para poner mi cuerpo en forma es un método para ponerlo alerta‘… lo que no quiere decir que con el tiempo no te ponga el cuerpo como si de sesiones de gimnasio se tratara ;)

Tentada estuve de dejarlo en algún momento del camino, para qué nos vamos a engañar… pero no suelo dejar las cosas a medias (10 años ha cumplido ya este blog de actores, 2008-2018 ¿hola?… #TimeGoesBy )

La combinación del método Feldenkrais para actores y la práctica del Mindfulness me está brindando una herramienta fundamental para nuestra práctica profesional: habitar el momento presente, sin juzgar, habitando el ahora.

Primer paso, encontrar la herramienta.

Segundo perfeccionar el hábito, algo en lo que ya tengo que trabajar duro ^_^ y que intuyo me llevará toda una vida.

Frases de Feldenkrais para actores

Os dejo otras reflexiones sobre afirmaciones del gran profesional -ya amigo a partir de ahora, espero- a cargo del curso por si os sirven en esta trayectoria infinita del formarse para sentir:

    • La salud es un proceso (como el aprender a encontrar tu centro).
    • El dolor es información, te está hablando.
    • Autoconsciencia a través del movimiento.
    • No mejoro por ponerme más fuerte, por hacerme más flexible. Sino porque habito mejor mi esquema funcional.
    • Con el método Feldenkrais se toma consciencia del esqueleto no del músculo.
    • No notamos la gravedad, sino los efectos de la gravedad.
    • Si funcionas óseamente puedes explorar planos de postura de personaje que te permite trabajar desde un sitio cómodo, sin tensión ¡usa los dos planos a tu alcance!: esternón, pelvis. (Miren este ejemplo impresionante de Joaquin Phoenix y sus distintas formas de caminar según composición de personajes…

  • En artes escénicas es importantísimo trabajar los ojos, son vuestras ventanas y si amplías el sistema de visión ganas presencia escénica.
  • Somos en relación a un espacio (inteligencia hacia el espacio) pues cuando hay un fuera significa que hay un dentro, membranas,  vida, respiración… Cuando inhalas atrapas algo del mundo exterior, pasa por ti y lo devuelves (tu aire es mi aire y estamos conectados solo por estar compartiendo sala/escenario/escena/patio de butacas/entrenamiento/set…).
  • Cuidado con la tentación de retener. Es algo que puedes comprobar fácilmente con el estado en que mantienes tu vientre: ¿apretado? barrera, distancia, autosuficiencia … Blando: entrega, apertura.
  • Transmitiendo esa idea que ‘rehabilitar es en realidad rehabitar’. Que ningún entrenamiento puede desenterrar algo que no traigas tú ya en tu interior. Enseñando de una forma somática una minuciosa observación de ‘lo que hago y cómo me relaciono con ello’ en medio de ese ‘caos sensible’ en el que no generamos movimiento, somos movimiento.
  • Aunque muchas veces para movernos hacemos demasiado y este método nos muestra nuestros esfuerzos y que en tantas ocasiones menos es más.
  • Competimos tanto siempre que lo hacemos hasta con nosotr@s mism@s…
  • En nuestra sociedad, una constante es el doble vínculo: siempre basculamos entre dos opciones (conservar o perder un trabajo; casarse o no casarse) y aferrándote a algún polo de esa dicotomía siempre pierdes. Encuentra una tercera vía, el estado de no apego en que cualquier opción sea aceptada sin que suponga un precipicio insalvable. Centro, coherencia, ser.
  • Nos cuesta renunciar a los objetivos por cualidades. Nos saltamos los procesos por las metas. Nos perdemos el AHORA:

 

En la ronda final de curso, poniendo en común lo que cada un@ se llevaba de esos tres meses, algún compañero hizo referencia a que se había reencontrado -y reconciliado- con sus ‘yo’ anteriores, con sus etapas pasadas (el niño, el adolescente…) y se comprendía mejor en el presente.

¿Qué compartí yo?

Que había reaprendido a caminar, a moverse de manera inesperada de una forma nueva, de una manera armónica, con menos esfuerzo, libre, suelta.

Que había aprendido a sentarme, algo que puede parecer sencillo pero nada más lejos.

Que había profundizado en el estudio de la respiración para llegar a la emoción (algo que leí en el libro ‘Interpretar sin dolor, una alternativa al método‘ y que aquí trabajé de forma espontánea) y a rehabitar mi pelvis de una manera poderosa (conté mi experiencia con mi adorado y anciano profesor de cuerpo que nos aleccionaba sobre que estamos demasiado centrad@s en el plexo solar y que debemos explorar nuestro plexo lumbar, vinculado a lo dionisíaco, abandonado en parte por esa tradición judeocristiana de la culpa y el pecado, sobre todo en nosotras… y que yo sentí rehabitar desde una especie de ‘despertar de la diosa’ y un emponderamiento algo alertagado desde aquel mágico parto natural y que ha sido todo un descubrimiento, la verdad).

No es poco para un ‘cursito’  al que ir a moverse despacio y respirar hondo ¿no creen? ;)

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